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Doctora Carolina Herrera

Dos acontecimientos, ocurridos con pocas horas de diferencia, le devolvieron la fe y la esperanza a la doctora Carolina Herrera. El primero: un llamado telefónico para avisarle que su iPhone había aparecido en el Hotel Hyatt Place. Aunque ella no lo recordaba, lo perdió ahí tras participar en una convención sobre Epoc junto a otros médicos broncopulmonares.

El segundo y más inesperado: su hijo Matías le avisó que una carabinera le había dejado una notificación en su casa. "El papelito decía Vehículo recuperado. Retirar en la 430 Comisaría de Peñalolén . Casi me da un infarto de pura alegría", dice la doctora.

Antes de seguir un ayuda memoria: el 30 de agosto pasado unos delincuentes le sustrajeron el Subaru XV desde la puerta de su casa, en Ñuñoa. Esa misma noche Carolina Herrera lloró de impotencia en un Live que hizo en Instagram para denunciar el robo.

"La verdad es que yo ya lo había dado por perdido. Como no estaba asegurado me hice la idea que los 15 millones de pesos que cuesta ese auto se habían ido a la basura".

El detalle

En la comisaría, la doctora escuchó el relato de Carabineros. "Fueron súper amables. El oficial Carlos Canihuan me contó que lo encontraron botado en una calle de Peñalolén. Le habían cambiado las patentes, pero como yo se las había grabado en los espejos laterales pudieron rastrear los antecedentes y dar con mi nombre".

La sorpresa mayor la recibió cuando se lo mostraron. "Estaba lleno de tierra, pero impecable! Es más, me lo dejaron con triángulos de emergencia, que yo no tenía, y con el estanque de bencina casi lleno. Revisándolo nos dimos cuenta de que tenía adentro unas piezas un poco sueltas. Tal vez pensaron vender algunas de ella. No sé. Estoy feliz porque apareció".

Todavía faltan trámites para que lo pueda volver a usar en la calle. "Tengo que ir a la Fiscalía para que lo saquen de la lista de los vehículos con encargo por robo. Además, me tienen que dar un documento para poder sacarle las patentes en el Registro Civil. Le vamos a cambiar el código de la llave, poner cortacorrientes y contratar un seguro. Por mientras, lo lavé y le puse cera", dice y se ríe.

¿Por qué lo tenía sin seguro?
"En la casa mi marido se encarga de ver los seguros. No sé por qué se confundió y sacó dos seguros para el auto de mi hijo. Nos dimos cuenta cuando robaron el Subaru".

Episodios sincopales

Esa noche la doctora Herrera durmió de corrido. "Estos meses han sido muy difíciles. El 27 de junio entraron a robar a la casa y se llevaron las llaves de los autos. Lo peor fue que patearon a mi perro Roco en la espalda y él quedó muy mal. Falleció hace dos semanas. Luego se llevaron el auto. Hemos estado acontecidos".

De puro estrés, cuenta, que sufrió dos episodios sincopales. "Me caí al suelo y me fracturé la mano en dos partes. Pero estoy agradecida del cariño y empatía que recibí de la gente. Mis pacientes llegaban con regalos a la consulta. Me sentí abrazada por muchas personas. Me dieron mucho ánimo cuando lo estaba pasando mal".

Por precaución relata que redoblaron las medidas de seguridad en su casa. "Pusimos doble candado y alarmas, pero ahora que apareció el auto y me devolvieron el celular, pienso que ya pasó la nube negra. Queda gente honesta y amorosa en el mundo. Me volvió la confianza".

La doctora hace una pausa: "Si yo pudiera dar un consejo diría que es súper importante grabar la patente en los espejos y ventanas. También hacer la denuncia de inmediato porque los carabineros se mueven altiro para ponerlo en la lista de los autos con encargo".

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