-->

Escribe y presiona enter

On
Ruth Gamarra

"El comienzo de año fue durísimo, cuesta revivir esos momentos". La voz es de Ruth Gamarra (45), empresaria paraguaya y exrostro televisivo de "Mekano", enfrentada a los recuerdos de uno de los momentos más oscuros de su vida: el 19 de diciembre pasado, Jairo Sepúlveda, quien fuera su pareja, murió al caer desde el balcón de su departamento en Lo Barnechea. Al shock inicial, le sucedieron recriminaciones, ataques de pánico, sesiones con siquiatra, refugio en sus afectos y altas dosis de resiliencia. A casi 10 meses del hecho, ella no olvida.

"Hasta abril no tenía ganas de levantarme de la cama. Me costó muchísimo retomar mi trabajo y mi vida, porque realmente no tenía fuerzas. Fue un trauma horrible. Aunque a esas alturas (Jairo) ya no era mi pareja, el accidente pasó en mi casa, es difícil sacar eso de la cabeza".

-Debe ser súper complicado.
-Él llegó invitado por un amigo mío, que también trabaja conmigo. Una nunca espera que alguien se caiga, que pase un accidente así, tan fuerte. La verdad es que yo quedé en shock. Él era un chico tan joven, tan bueno. La forma en que él murió fue muy sorpresiva. Él se tropezó y cayó... La vida es tan frágil. Se fue en dos segundos.

Ruth sostiene que gracias a su familia y amigos ha ido superando el trauma. Cuenta que las sesiones siquiátricas le han ayudado mucho y que estar en actividad también. "Lo que me salvó fue el apoyo de mi hija (Kiara), de mis dos nietos, de toda mi familia, de mis amigos y sobre todo retomar lo que a mí más me gusta, que es mi trabajo. Este año tomé una responsabilidad grande en Barrio Italia. Eso me ayudó a estar con la cabeza ocupada".

-¿Cómo vivió ese proceso?
-Primero traté de soltar los dolores. Yo sé que eso es difícil. Por eso el siquiatra me aconsejó que si, por ejemplo, tenía ganas de llorar, llorara. Si uno se guarda la pena es para peor, yo traté de soltar todo lo que pude y después traté de mantener mi cabeza en el trabajo. Por mí y mi familia.

-Dice que su familia y amigos la sostuvieron en este tiempo.
-Mi familia estaba muy preocupada por mi situación, mis amigos también. Imagínate que a veces apagaba el teléfono los lunes, porque yo descanso ese día, y mis amigos se preocupaban. Me mandaban mensajes diciendo "qué te pasó", "tuviste un ataque de pánico" o simplemente me venían a ver a la casa. Ellos tienen llaves de mi departamento después de lo que me pasó. Se imaginaban cualquier cosa. Hay muchas enseñanzas también en momentos así.

-¿Qué enseñanzas?
-Aunque suene cliché, uno se da cuenta quién te quiere y te valora. Yo nunca he sido de un millón de amigos y los verdaderos amigos aparecieron. José Miguel Viñuela, por ejemplo, siempre estuvo. Amigos, con los que no hablaba ni veía hace millones de años, aparecieron. Me acuerdo ahora de María Victoria, la señora de Nicolás Peric, quien también es paraguaya. Al toque vino para mi casa para que no estuviera sola. Hubo amigas que se quedaron a dormir conmigo, todo para acompañarme.

-Kiara y sus nietos, Ruth.

-Ellos son mis incondicionales, yo los amo con todo, son lo más importante para mí. Nunca me dejaron sola. Kiara vive a dos cuadras de mi casa, entonces siempre estaba ahí. Me ha apoyado mucho. Me acuerdo que ella me asistió en el primer ataque de pánico que tuve. Estaba en el departamento y sentí que moría, no podía respirar. Le avisé cómo pude y en cinco minutos ella compró clonazepam en la farmacia, que es lo que me había recetado el siquiatra en estos casos, y llegó a mi casa. Sin ellos no quiero ni pensar cómo hubiese sido todo esto. También me reenergicé mucho yendo a Paraguay.

-¿Va regularmente para allá?
-Una vez al mes. Lo hago por trabajo y para ver a mi familia. Allá está mi mamá y mis hermanas. Estar con ella y con mis hermanas me recarga la vida. La familia es el sostén, son incondicionales. Aunque estén lejos, siempre están presentes. A veces mi mamá me escucha al teléfono y me pide hacer videollamadas. Cuando nota algo (raro), lo hace.

-¿Qué reflexión hace sobre todo lo que ha pasado?
-Hay que dar gracias a Dios cada día por despertarse, por tener familia. Hay que valorar más el amor de la gente que uno quiere. Pese a todo, hoy me siento bien. Hay que seguir.

Click para comentar