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Avionetas civiles distribuyen vacunas en los lugares más remotos del país

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Avionetas civiles distribuyen vacunas en los lugares más remotos del país

Una cosa es traer en gigantescos aviones comerciales las vacunas desde China, Europa y Estados Unidos, y otra muy distinta es llevarlas en avionetas hasta esos pueblos perdidos, en que los traslados por tierra son casi imposibles o los largos tiempos de viaje ponen en peligro la cadena de frío. Para llegar a esos lugares, el Minsal se alió con la Federación Aérea de Chile (Fedach), que puso a su disposición las 400 aeronaves pertenecientes a 60 clubes aéreos del país.

La responsable de coordinar los vuelos es Zaida Muñoz, jefa de Logística Aeroportuaria del ministerio de Transportes, quien se comunica casi a diario con los diferentes aeródromos, que asumen las tareas de planificar los vuelos, elegir a los pilotos y correr con los gastos. "Al 21 de abril se han realizado 170 vuelos a dieciséis regiones, transportando I .072.838 dosis", contó la encargada.

El sistema es especialmente valioso en el caso de la vacuna Pfizer, debido a que no se puede romper la cadena de congelación a -700. Su último embarque llegó con 266.175 dosis, muchas de las cuales fueron trasladadas directamente desde el jumbo comercial a pequeños aviones estacionados en sus cercanías. Esos aviones ligeros tienen la misión de entregar pequeños cargamentos, la mayoría de menos de 500 dosis, en los lugares más recónditos del país. El resto de la carga viaja en aviones comerciales regionales a las ocho ciudades, aparte de Santiago, que cuentan con los súper refrigeradores necesarios para acopiar la fórmula estadounidense.

Uno de los viajes más largos que han realizado fue al archipiélago de Juan Fernández, ubicado a 670 kilómetros frente a la costa de San Antonio. El piloto Luís Guerra estuvo a cargo de la operación. El avión elegido fue un Beechcraft King Air 200, con capacidad para dos pilotos y ocho pasajeros. "Se trata de una aeronave capaz de volar a una velocidad de 450 km/h y a 7.500 metros de altitud, por lo que desde Pudahuel nos tomó dos horas llegar a la isla y luego, debido al viento, dos horas y diez, para volar hasta Viña", comentó el presidente del Club Aéreo Lautaro, de la Región de la Araucanía.

Sin embargo no todos los viajes son de larga distancia. Así lo aclara Mauricio Malbec, presidente de la Fedach, quien cuenta que "en ciertos casos también hacemos viajes cortos, todo depende de las necesidades del Minsal, porque ellos deciden dónde hay que ir y nosotros vamos sin preguntar más". También aseguró que están coordinados con la Autoridad Aérea para aterrizar en cualquiera de las 400 pistas habilitadas y que lo mismo vale para los helicópteros. Algunas de estas aeronaves ya han aterrizado en estadios y estacionamientos cercanos a varios Cesfam de la Región de Valparaíso.

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