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Mane Swett pasó 5 meses confinada con su hijo

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Mane Swett pasó 5 meses confinada con su hijo

En cuanto se enteró que el coronavirus había llegado a Chile y empezaría la cuarentena obligatoria, Mane Swett se refugió en su casa de Tunquén junto a su único hijo, Santiago Bowe, de 8 años. "Al comienzo fue desastroso porque agarré lo primero que encontré, armé comida y todo para un mes, pero nunca pensé que serían cinco meses", reconoce. La actriz plantea que "hubo que acostumbrarse a una nueva realidad, a ser mamá, a ser profesora, a ser cocinera y yo que no tengo idea de cocina, acostumbrarse a hacer todo en la casa: aseo, mantener, regar, lavar la ropa. No tenía lavadora. Todo a mano. La luz funciona solar, así es que muchas veces me quedaba sin luz, se me caía el sistema, me quedé en panne de auto por la batería. Un desastre, pero en algún momento todo cambió".

¿Qué le hizo dar un giro positivo? "Comenzamos a ser muy felices con mi hijo porque nos acomodamos a nuestra nueva realidad en Tunquén. Él me empezó a ayudar en cosas que nunca había hecho antes porque yo lo regaloneaba mucho".

-¿Le tocó ayudarlo con sus clases online?
-Empecé a tomarme con más relajo lo del colegio, hacer las tareas que se podían hacer, las que alcanzábamos a hacer. Empezamos a priorizar la salud mental.

Hasta que el confinamiento de ensueño se acabó cuando le oficializaron que volverían las grabaciones de la teleserie nocturna de Mega "100 días para enamorarse", que Swett protagoniza y que regresa a la pantalla este lunes.

"Cuando estaba allá (en Tunquén) siempre nos iban avisando que quizás el próximo mes retomábamos y así pasó el tiempo. Hasta que fue cierto. Tuvimos una reunión oficial por Zoom con Mega, la productora, los actores y fue una realidad. Sin tiempo de planearlo mucho agarré todo y vino el cambio de casa a Santiago".

-¿A qué se dedicó mientras no tuvo trabajo presencial?
-Principalmente a hacer obras por Zoom, que fue una experiencia muy extraña sin el contacto físico pero con un buen Internet empecé a acostumbrarme y a pasarlo bien. También me dediqué a escribir un libro sobre maternidad con unas compañeras actrices porque estuve súper conectada con mi maternidad durante la cuarentena, a ser dueña de casa y sus múltiples labores: mamá, papá, profesora, payaso, enfermera, a aprender a cocinar porque no sabía cocinan Ahora tampoco mucho.

-¿Qué cocina?
-La carbonada me queda muy bien.

-¿Cómo fue la relación con su hijo durante el confinamiento?
-Aprendí a conocer en profundidad a mi hijo. Ahora ya nos entendemos con cualquier guiño, antes nos entendíamos cuando nos mirábamos a los ojos. Ahora nos entendemos al olernos, es una simbiosis preciosa.

-¿Preparó a Santiago para la vuelta a las grabaciones tras haber pasado tantos meses juntos?
-La verdad, no lo preparé. No hubo tiempo para eso. El siempre supo que de un momento a otro iba a venir el llamado de emergencia e íbamos a tener que volver. No puedo decir otra cosa más que estoy orgullosa de mi hijo, de cómo él me apoyó, cómo reaccionó y cómo me apañó para volver grabar "100 días..." y volver a hacer las obras por Zoom, que requieren montar escenografías en la casa. Él participa ayudándome en bambalinas.

-¿Le costó separarse de su hijo?
-Mucho, todavía. Volvimos a grabar hace unos tres meses y todavía siento que me falta una parte, es como si me faltara un órgano en mi cuerpo. La cuarentena fue demasiado profunda, fue demasiado el apego, fue demasiado parecido a cuando tenía un año y yo estaba amamantando. Fue muy difícil separarme de él.

-¿Cómo fue volver a grabar?
-Al principio fue lo más loco que me ha tocado en la vida porque era como ir a grabar a la Nasa. Había una cantidad de protocolos que parecían imposibles de realizar y además actuar. Desde los exámenes de PCR, test rápidos, mascarillas, trajes, viseras plásticas, distanciamiento social, lugares cerrados para comer. Increíble como hoy puedo decir que ya lo hacemos por inercia.

-¿Tiene miedo de contagiarse?
-Cuando tuve que volver a grabar tuve mucho miedo, sobre todo cuando íbamos a hacer exteriores porque yo no salgo nada más que para mi trabajo. Quiero estar sana para terminar esta teleserie. Tenía miedo real, pero ya no. Sí soy muy prudente. Me cuido porque en mi caso si yo me contagio nadie va a cuidarme y si mi hijo se contagia yo lo tengo que cuidan No hay derecho a enfermarse en esta mini familia.

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