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La nueva vida de Pancha Puertas

La prueba de permanente tolerancia que ha significado la pandemia, para Francisca Puertas adquirió otra connotación. Un afán de revisitar su existencia y de destacar los grandes hitos de sus 32 años de vida. De valorar a los verdaderos amigos, rescatar la importancia de la familia y de las personas que en algún momento fueron importantes, tal como ocurrió con sus compañeras de la Selección chilena de hockey patín. Aquel recordado equipo que ganó el Mundial de 2006 y que se conoció como las Marcianitas.

"Nunca nos reunimos a conmemorar el título, pero este año nos juntamos todas por Zoom y fue súper bonito. Tenemos un grupo de WhatsApp que se llama 'Marcianita campeonas mundiales' y la verdad es que todas las chicas están regias. No hay ninguna que uno diga: tlJy, que le ha hecho mal pandemia', jajajá. Pero una se pone feliz al verlas y saber que han armado su propio camino. La Fernanda Urrea es médico cirujano, la Tadish (Prat) es ingeniera agrónoma y vive en la Patagonia, otras han tenido hijos, y así cada una con su vida. Es rico ver que ese grupo salió adelante y todas son personas muy especiales", dice Francisca.

Luego de cumplirse 14 años de aquel logro deportivo, la mayoría de las integrantes de dicho equipo siguió vinculada con el hockey patín y volvieron a defender al país, aunque sin la exposición que generó el certamen que se disputó en Chile. Francisca, además, conquistó la Copa América de 2007, fue capitana por más de diez años de la Selección y, al mismo tiempo, se convirtió en uno de los rostros más llamativos del grupo. Su popularidad, incluso, trascendió a otros frentes como la televisión, con un recordado desempeño en el reality "Pelotón".

"Mi paso por la tele fue un break en realidad. No hice eventos ni nada relacionado con la farándula porque teníamos un Mundial en Japón y me dediquéfull a entrenar. Y después de eso me fui a jugar a España. Estuve allá viviendo nueve años y compitiendo en la mejor liga, pero además de eso aproveché de estudiar educación física, hice los cursos de entrenadora y, hace dos años, volví a Chile para, de alguna manera, devolverle la mano a mi país e intentar traspasar mi experiencia", añade la histórica delantera.

-¿Alguna razón especial por la que se quedó tantos años en España?
-Me llamaron cuando tenía 18 años y, un año antes del Mundial que ganamos, ya había jugado en España. Me fui a los 17 y jugué en el Reus Deportiu, en Tarragona, Cataluña. Ahí aprendí catalán y mejoré mi nivel muchísimo. Allá también era amateur, pero me pagaban la universidad, tenía un sueldo y además estudié cuatro años ciencias de la actividad física y deportiva. Me enfoqué en el área de salud y reintegro deportivo. Y la verdad es que fui muy feliz en esos años. Vivía en lugares más pequeños y alejadas de Barcelona, como Terrassa o Bigues i Riells. Siempre fui entrenadora y también trabajé en un colegio. Me gustaba ir a la playa muchísimo y disfrute varios lugares de la costa brava.

-¿Qué tanto la cambió la experiencia con las Marcianitas?
-Yo soy muy de vivir el momento y disfrutar cada cosa. El otro día, cuando nos juntamos por Zoom con las chicas, todas decían que su vida les había cambiado un montón, pero en mi caso siempre me dediqué al hockey y, a lo mejor, no me cambió tanto. Lo más raro que hice en mi vida fue meterme a "Pelotón". Pero la vida es así, otras chicas priorizaron tener familia y estaba perfecto también.

-¿Para usted volver a Chile también tenía que ver con el arraigo, echar raíces?
-Más que nada con proyectar lo que había aprendido. En algún momento pensé en tener familia a cierta edad, pero no ocurrió. No sé si será porque soy sagitario y me encanta viajar y moverme para todos lados. Tener libertad para hacerlo sin dar explicaciones y todo eso. Por lo mismo me cuesta mucho tener pareja, me aburro rapidito. Ahora estoy pololeando hace poco, pero muy tranquila soltera. Al hombre chileno le cuesta congeniar más con la libertad que me gusta a mí. Tengo 32 años, pero me siento como si tuviera 24, jajajá. Ahora en Chile la mente de los chilenos se ha abierto bastante, así que hay que ver qué pasa. Igual siempre he querido formar familia, pero para una mujer es súper difícil compatibilizarlo y por eso terminé postergando mi vida amorosa. Pero ahora estoy feliz y, si hay un futuro, sería genial.

-¿Pero hay alguna característica que la defina?
-Intensa en todo sentido. En la vida, en el hockey, en todo. Grito como loca y vivo el partido como si lo estuviera jugando. Soy explosiva, sobre todo cuando me enojo, a veces reconozco que eso puede chocar, pero no sé hacer las cosas de otro modo. Pero creo que soy una persona feliz, disfruto de los momentos y me encanta todo lo que hago. Ahora soy head coach del hockey patín de Universidad Católica, y estoy súper entusiasmada con todo el proyecto.

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