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Dr. Glenn Hernández
Dónde están tus sueños / dónde estaban tus manos / dónde estaba tu vuelo / en ese cuerpo inanimado.

El doctor Glenn Hernández, médico intensivista de la Red de Salud UC Christus, escribió estos versos luego de entrar por primera vez a la UCI Covid y observar a tres pacientes conectados a un ventilador mecánico. Dice que sintió un sacudón tan fuerte al verlos boca abajo, inconscientes, que se inspiró.

Hernández es doctor, profesor y poeta. El año pasado publicó el libro "Los cuadernos de Ismael", que relata los diálogos entre un poeta agonizante en la UCI y su médico. Ahora pretende escribir sobre su experiencia con el coronavirus. Ya piensa en un título: "Desde la frontera". La UCI es su fuente de inspiración.

-¿Cómo define a la UCI?
-La UCI es una frontera. Un amigo poeta me dijo que la poesía y el arte se hacen desde la frontera, desde el dolor, desde la pérdida de un amor. La UCI es la frontera, el extremo de la fragilidad humana. Se puede ver también como un abismo entre la vida y la muerte.

-¿Le teme a la muerte?
-Todos le tenemos un poco de temor a lo desconocido, pero enfrentado a ella, si tuviera segundos para pensar, quisiera que fuera con dignidad y rodeado de personas que yo amo. Me gustaría poder irme en esas circunstancias, como los antiguos, que se iban rodeados de sus seres queridos.

-Hoy pasa lo contrario: la gente está falleciendo rodeada de personas desconocidas y enmascaradas.
-Exacto. Siento que ese hecho de despertar y encontrarse con rostros enmascarados, es una imagen dramática. Hay unos versos que escribí en mi libro donde hablo justamente de eso: Cuando cae hiedra por el murallón / y la niebla más férrea se cierne sobre la mañana / observo los primeros rostros enmascarados / y sé que pronto estallará el invierno. Algo dramático que pasa en el Covid es que mucha gente muere sin siquiera despertar.

-¿Qué pasaba antes?
-Los pacientes llegaban al respirador en coma o inconscientes. En el Covid ya nos ha tocado ver nueve o diez o más pacientes que llegan lúcidos a intubarse. Absolutamente lúcidos y eso es escalofriante. Nos ha tocado ver pacientes que piden whatsappear a la señora para poder despedirse. Pacientes que lloran en ese momento, porque cuando uno conecta a alguien a un ventilador puede ser por un día, semanas o puede que la persona muera intubada.

-Debe ser muy difícil trabajar en un contexto de muerte.
-Siempre digo que hay tres pilares en la formación de un intensivista: la parte técnica, la fisiológica y la humanista. Alguien sin visión humanista de la medicina no tiene nada que hacer en la UCI, porque nos entregan pacientes desvalidos y nosotros tenemos que cuidarlos y apoyarlos, no solo técnicamente, sino que humanamente. Y si no se puede a ellos, tenemos que saber apoyar a la familia.

-¿Se cree eso de que los médicos son héroes?
-Tengo muy claro que no. Mira, hace 15 años el gásfiter del hospital, un hombre gordo, muy simpático, cardiópata, que siempre llegaba a la UCI a solucionar todos los problemas de ferretería, fue a un picnic con su familia al Lago Rapel y vio que una lancha se dio vuelta y unos niños se estaban ahogando. Él se tiró a nadar y salvó a los dos niños, pero él murió. Eso es un héroe.

-¿Qué son ustedes, entonces?
-Estamos cumpliendo solo con nuestro deber. Todos, los técnicos, las enfermeras, los kinesiólogos, las personas que hacen el aseo, hacemos una tarea muy sacrificada y celebramos cada vez que logramos sacar a alguien del respirador. Pero somos un colectivo.

-¿Cómo celebran?
-Hacemos una especie de haka. Creo mucho en la épica, entonces celebramos, gritamos cuando sacamos a un paciente del respirador. La gente quizás se imagina que nosotros estamos tristes, deprimidos; pero no, adentro estamos en actitud guerrera. Por supuesto, a veces despierto a las 3 AM y pienso qué pasaría si me muero, pero después, cuando llego a la UCI, dejo de pensar en eso.

-¿Cómo es ese haka?
-Lo que hacemos íntimamente es juntarnos con los becados y hacemos un rito, pero me da vergüenza decirlo, jajajá. Hacemos una respiración profunda al aire y decimos sintamos la endorfina, el aroma de la victoria . Después no hay nada más gozoso que llamar a la esposa del paciente, que está todo el día esperando que la llame alguien, porque no pueden ir al hospital, y decirle que sacamos el respirador a su marido. Eso es lo mejor que nos puede pasar, en serio. Es la gloria.

-¿Qué hace cada uno de los profesionales de la UCI?
-El kinesiólogo maneja la parte física del paciente, hace los ejercicios motores, que impiden que los músculos se atrofien. La enfermera aplica los tratamientos y nos alerta las cosas que están pasando en el paciente. Los técnicos en salud, los TENS, están abocados al cuidado más cercano del paciente, los protegen de las úlceras, les administran algunos medicamentos básicos, les toman la presión o la temperatura. Son ellos quienes están en el box la mayor parte del día: bañan al paciente o los cambian de posición.

-¿Y los médicos?
-Los médicos, en cambio, entramos y salimos, vamos mirando más de lejos. Definimos las estrategias o damos las directrices. Pero al final somos un equipo. Somos todos los que estamos en la frontera de la UCI

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