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"Sólo porque algo es tradición no es razón para hacerlo", escribió en su momento el autor de novelas infantiles Lemony Snicket. Esa frase bien podría aplicarse al uso de la soda cáustica como destapador de lavaplatos, práctica masificada pero nada de recomendada.

No son pocas las comunidades donde advierten sobre su uso a los vecinos, como reza este aviso de un edificio en Maipú:

"Resulta primordial el uso de malla o rejilla en los lavaplatos para evitar que se tapen. Adicionalmente, nunca utilizar soda cáustica para destapar, puesto que esta se solidifica y empeora la situación".

Vamos por parte.
¿Qué es?
Utilizado en distintos procesos industriales y en la fabricación de jabones y lápices, la soda cáustica, conocida químicamente como hidróxido de sodio, es una base química bastante eficaz en la degradación de compuestos orgánicos.

"La soda cáustica lo que hace es atacar las moléculas orgánicas en busca de los hidrógenos ácidos que están en esas moléculas y en ese afán las deshace. Como los residuos de aceite y grasas no son solubles en agua, se van formando tapones. Cuando se aplica la soda cáustica, deshace ese tapón degradando esas moléculas orgánicas", explica Andrés Vega, doctor en Química Inorgánica y director del departamento de Ciencias Químicas de la U. Andrés Bello.

La soda cáustica solucionará el entuerto de un lavaplatos tapado, pero la degradación de los residuos orgánicos genera un subproducto bien conocido por todos: jabón.

Como explica Abel Cruz, representante de la empresa de limpieza Destapa.cl, recuerda que la fórmula del clásico jabón Gringo -que usaban las abuelas para desmugrar pañales- es grasa, agua y soda cáustica.

Por qué usar soda cáustica en un lavaplatos es malo para todo el edificio
"Eso se solidifica y genera un jabón durísimo. Ese mismo efecto es el que se produce en los desagües. Y cuando este problema ocurre en edificios de altura, la soda cáustica se va solidificando, adhiriéndose a las cañerías y genera un problema a los que viven mas abajo", comenta.

Este compuesto se usa de dos formas: disuelto en agua caliente o lanzado directamente a la tubería y luego, el agua. El segundo caso es peor.

"Los cristales se aconchan y la soda queda cristalizada como una piedra de cuarzo", agrega Cruz.

Las opciones
Descartada la soda cáustica para esos menesteres, aparece otra alternativa errónea: el ácido muriático, disolución acuosa altamente corrosiva y ácida.

"El ácido muriático puede corroer metales, entonces, a priori puede ser dañino en las tuberías de todo el sistema. Además, al mezclarse con materia descompuesta se corre el riesgo de generar ácido sulfhídrico, gas cuyo olor es similar al huevo podrido y cuya toxicidad puede incluso causar la muerte", advierte Andrés Vega, de la U. Andrés Bello.

Los llamados digestores biológicos, compuestos de bacterias y enzimas, son la solución más adecuada.

"Los digestores biológicos se comen la materia orgánica y la descomponen en gases y aguas, sin dejar sedimentos", explica Vega.

Lo mismo opina Giovanni López, ingeniero químico especializado en la producción de material de limpieza: "Las opciones biológicas son ideales. Y si alguien no quiere comprar nada, también sirve usar vinagre y bicarbonato con agua caliente. Esa reacción genera calor y va destapando el desagüe".

Si el problema es más serio, una empresa de limpieza puede usar sondas con cabezales que giran y limpian las tuberías, además de otras tecnologías. El precio varía caso a caso, pero destapar las cañerías de un edificio de 15 pisos bordea los $700.000.

"Los digestores biológicos se comen la materia orgánica y la descomponen en gases y aguas sin dejar sedimentos".

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