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Tres atletas analizan la panza que estrenó el jubilado Usain Bolt en Tokio

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jubilado Usain Bolt
Se le podrá echar la culpa al efecto rebote, a la retención de líquido, al exceso de sushi o a sus 33 añitos. Ciertamente no fue para tanto, pero tratándose de Usain Bolt todo tiene el triple de impacto: el atleta jamaicano reapareció en una pista este domingo, en la inauguración del Estadio Olímpico de Tokio, y su imagen actual, post retiro, fue tema de debate por unos kilitos de más.

Técnicamente, el hombrón se retiró hace 2 años y 4 meses, en el Mundial de Londres 2017, pero hasta este domingo no se le había visto corriendo como en sus mejores años en una pista de rekortán y ante una masiva audiencia.

El deportista, once veces campeón mundial y ocho olímpico, y quien además tuvo un brevísimo paso por el fútbol entre 2018 y 2019 (jugó tres partidos y se retiró), corrió 200 metros en una carrera de relevos de exhibición. Lo hizo con toda la calma del mundo. "Con la pequeña carrera que hice, ya sufrí", reconoció luego a la prensa el jamaicano, quien ostenta los récords de 100 y 200 metros (9,58 segundos y 19,19, respectivamente).

"Está más gordito, obviamente", opina el ex atleta olímpico Pablo Squella sobre la nueva figura de Bolt, quien en julio, en una entrevista con "Sports Illustrated", reconoció estar "fuera de forma", aunque contó que contrató a un personal trainer.

-¿Es normal subir de peso en los primeros años post retiro, Pablo?
-Yo, por ejemplo, peso entre 8 y 10 kilos más que mi peso de competidor, lo que es muy normal. Junto con eso, para alguien que ha entrenado toda una vida, dejar la práctica y volver después de un tiempo, tiene sus riesgos, porque el organismo se desadapta al rigor del entrenamiento duro y pueden producirse lesiones y hasta problemas mayores. Es conveniente tomar un período de adaptación no muy corto para volver a engrasar la maquinaria y tonificar la musculatura.

Sebastián Keitel usa el concepto de "efecto rebote" para referirse a la imagen actual de Bolt. "Después de muchos años en el profesionalismo, en un gran porcentaje de estos deportistas se genera un efecto rebote al retirarse y dejar de cuidarse, donde claramente se ve afectada la apariencia atlética. Es algo normal, pero en el caso de Bolt sería ideal que cuide esa apariencia atlética, ya que por los siguientes años seguirá lucrando con su imagen y es bueno que represente la imagen de alguien saludable. Bolt estará en la vista de millones de personas por muchos años más", asegura el ex velocista y diputado de la República.

-¿Usted engordó luego de dejar las pistas, Sebastián?
-Siempre me he cuidado y nunca he pesado más de 3 kilos de mi peso de competencia.

César Díaz, maratonista y profesor de educación física, asegura que es común que los hombres engorden más del abdomen, como el caso de Bolt. "Según la genética y nuestras hormonas, la grasa se puede acumular más en unas zonas que en otras. Los hombres tendemos a almacenar más grasa en la barriga y torso, mientras que en las mujeres esta grasa subcutánea es más proclive a centrarse en caderas y muslos. Claro que llama la atención al tratarse de Bolt, pero es normal en algunos atletas, ya que la ingesta calórica la mantienen y no debe ser así, ya que no realizan el mismo desgaste que antes", dice.

-¿Los kilitos de más son normales al dejar la actividad?
-A mí me pasó este año que competí en el maratón de Chicago con 66 kilos, luego descansé y subí a 71 kilos en tres semanas. Solo por descansar y trotar de vez en cuando. El gasto energético es variable en un atleta, pero en mi caso yo llego a quemar según el periodo, volumen e intensidad del día, entre 4.000 y 5.500 calorías.

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