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Qué es mejor para su salud, tomate con o sin cáscara
Siempre ha existido una especie de gallito sobre si es mejor comer o no el tomate con cáscara, especialmente cuando está en la ensalada chilena o en el tomate con ajo para la marraqueta.

¿Usted, lo pela? Sepa qué opina la comunidad científica sobre la Solanum lycopersicum (tomate), cuya planta que se localiza en la región andina que se extiende desde el sur de Colombia hasta el norte de nuestro país.

Ideal con cáscara

"Lo ideal es comérselo con cáscara porque ahí está el licopeno, sustancia que proporciona el color rojo", dice Jaime García, médico nutriólogo de Red salud. Habla del licopeno que es antioxidante, anticancerígeno, además, el tomate tiene bajo nivel calórico.

García recomienda que "todos debieran tener un huerto colgante o un metro cuadrado con plantas de tomate". El profesional resalta que los tomates tienen sustancias químicas que les aplican para matar bichos y quedan en la piel, "por eso tienen que lavarse de forma acuciosa".

Para Jean Camousseigt, nutriólogo de Clínica Dávila, hay que optar por tomates orgánicos y comérselos con piel. Respecto de los demás, cuenta que "tienen pesticidas lipofílicos en dosis prohibidas que penetran la cáscara". En este caso, sugiere sacárselas.

Activante celular

También es partidaria de consumirlos con piel la doctora Loreto Muñoz, ingeniero en alimentos e investigadora de la Universidad Central. Resalta que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico. "Además se usa como activante y protector celular, siempre y cuando comas los de tu huerta o compres tomates orgánicos. En el cultivo industrial se usan agroquímicos que se concentran en la piel, se meten en la células", coincide con el nutriólogo Camousseight.

"Lo ideal es lavarlos súper bien antes de comerlos. Está recomendado consumirlos con cáscaras. La piel tiene fibra que ayuda a disminuir el colesterol", comenta Muñoz.

Quien también le da un like a la ingesta con cáscara es el nutricionista Gonzalo Costa, académico de la Escuela de Nutrición de la Universidad Finis Terrae. "El licopeno en la piel ayuda a disminuir la presión arterial, disminuir el colesterol LDL (colesterol malo) y también el cáncer, además de un efecto antioxidante y protector frente a la radiación solar", destaca.

Francia y Estados Unidos

Sobre la piel se han hecho estudios. Uno de ellos en la Universidad de Aix-Marsella, en Francia, que demostró que si el tomate se consume con piel, se aprovechan mejor sus cualidades. Durante la investigación se analizó la absorción de carotenoides en 8 hombres sanos que consumieron pasta de tomates con y sin piel. La pasta de tomate con un 6% de piel tenía 58% más de licopeno y un 99% más de betacaroteno que la que no la incluye. Otro dato cascarudo: en el Centro Médico de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, encontraron que la piel del tomate también es rica en fotoquímicos como la quercetina, un antioxidante que ayuda a reducir los radicales libres que dañan la membrana celular.

García, agrega que "además del efecto antioxidante, la reparación celular y evitar un gran número de cánceres, la cáscara puede caer mal en personas con problemas de divertículos, (que son pequeñas bolsas o sacos que se forman en las paredes internas de los intestinos, más frecuentemente en el intestino grueso o colon. Se requiere dieta especial para evitar inflamaciones y ulceras)".

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