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Karla Rocha vendió su depto de 550 m2
Hace pocos meses, Karla Rocha, periodista de profesión e hija del fallecido fundador de la Universidad Santo Tomás, Gerardo Rocha, miró sus cuentas bancarias con atención y se encendieron las alarmas; había gastado en exceso.

"Yo recibí una herencia (2009) y reconozco que caí en el efecto Kino; compré muchas cosas estrafalarias como, por ejemplo, una motorhome gigante que encontré en Miami. No calculé que, por sus dimensiones, era difíci andar con ella en Chile. Esa ya la vendí. También me compré un auto súper lujoso -un Land Rover Discovery 4- que me costó como 48 millones de la época. Como a los tres años se me fundió el motor y lo tuve que vender en tres palos. Ahora tengo un auto normal, un Kia y estoy súper feliz", dice.

"Lo que pasa -sigue- es que cuando uno recibe mucha plata, da la sensación de que va a durar para siempre. No es que ahora esté con una crisis económica, no es para tanto, pero hace unos meses me di cuenta de que el saldo ya no estaba igual que antes".

Además, su hija mayor se casó: "Ahí se me hizo más evidente que este departamento es súper grande, tiene 550 m2 y pago unos gastos comunes súper altos. Entonces, decidí irme a uno que mide casi la mitad, 260 m2 (en el mismo condominio, en Santa María de Manquehue), y acortar mis gastos. Me siento mucho mejor. Me hizo mal gastar tanto, despilfarrar y no medir. Hoy si voy a un restorán reviso la boleta, antes llegaba y pagaba, ahora tengo mucha más conciencia de los recursos y voy a hacer una venta de bodega de mis cosas".

Karla Rocha saca conclusiones: "Mucha gente sueña con tener una enorme casa y es que es súper poco práctico. A veces ni me topo con los niños. Además, como ahora estoy en un primer piso, es un poco oscuro. El departamento nuevo -al que se mudará el 30 de este mes- está en un tercer piso, tiene lucarnas y es mucho más luminoso".

Con el cambio espera bajar fuertemente sus costos fijos.

En el invierno pagaba $1.600.000 de gastos comunes porque incluían la calefacción y en el verano, $1.200.000 o $1.300.000. En el nuevo departamento pagaré como $900.000, es decir que voy a ahorrar unos $700.000 mensuales. De luz ahora pago 580.000 mensuales porque, como es muy grande, casi siempre hay habitaciones con las luces encendidas, seguramente esa cuenta también bajará. La cuenta del agua no creo que varíe mucho, son cerca de $60.000".

No es fácil limpiar una casa enorme. "Tengo tres nanas y una persona que va, cada tanto, a limpiar los vidrios. Es un cacho limpiarla, de verdad que se siente una carga en el alma vivir con tantas cosas. Tengo una nana puertas adentro de lunes a viernes, otras puertas afuera de lunes a viernes y otra los fines de semana. La verdad es que no sé bien como se dividen el trabajo, porque una de mis nanas vive hace 28 años conmigo y ella se encarga de esa distribución. Con el nuevo departamento, por suerte para ellas, bajará su carga de trabajo también y eso es bueno porque es pesado limpiar algo tan grande.

Karla ya vendió este departamento que tiene dos pisos con seis habitaciones y un subterráneo.

Los hijos que todavía viven con ella (de 23, 21, 19, 13 y 10) no están tan felices con la nueva vida que quiere llevar su mamá: "Los niños no querían que me cambiara porque van a tener que compartir pieza, jajaja. Allá tendré cuatro dormitorios y, sobre todo a los mayores, no le gustó la idea de dormir con sus hermanos, pero así es la vida. La mayoría de los chilenos tienen que compartir pieza con sus hermanos, así que no me parece tan terrible".

En esta venta de bodega necesta vender sí o sí la mitad de sus muebles, objetos de decoración y ropa. "Tengo varias mesas de centro, así que voy a vender algunas", dice. Aunque la mayoría de sus muebles le costaron carísimo, dice que los precios serán bastante asequibles. No sabe aún cuál será el precio de todas las cosas, pero debe decidirlo durante esta semana. El día lo informará por Facebook.

"El departamento nuevo lo decoraré bonito, voy a pintar el living y poner papel mural, pero voy a tratar de acomodar algunas cosas que tengo acá y comprar lo mínimo. Con el cambio de casa quiero empezar una nueva vida, más despejada. Me siento aliviada de no seguir con estilo de vida lujoso de antaño".

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