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Si cobran $2.000 por un kilo de miel, eso no es miel
Si la miel que va a comprar dice "sucedáneo de miel", "jarabe con sabor a miel" o "confitería a base de miel", no es miel. Eso es básico.

"Ultimamente se han detectado productos que no son miel o que presentan adulteraciones", advierte Karen Baracatt, médico veterinario de la Agencia Chilena para a Calidad e Inocuidad Alimentaria (Achipia) del Ministerio de Agricultura.

Hace poco su entidad lanzó una campaña en redes sociales donde un frasco de miel vestido con kilt escocés y cinturón -se llama "Miel Gibson", por cierto- ayuda a la población a diferenciar la miel pura de las copias.

El riesgo

"La miel es el néctar de las flores que las abejas recolectan", define Soledad Bustamante, apicultora de Talagante y dueña del emprendimiento Sol y Miel.

Pero hay malas prácticas en el rubro. "Para aumentar el volumen de producción se le agrega agua, azúcar, fructosa, chancaca, maicena, harina de trigo o incluso cebada para darle consistencia", comenta Patricia Aldea, médico veterinario y académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Mayor. "Las personas que sufren diabetes o son intolerantes al gluten suelen ser grupos de riesgo si consumen miel adulterada. E problema es que es muy difícil saber si una miel está adulterada o no", continúa.

"La única forma 100% segura de saber es en un laboratorio", agrega la sommelier de miel María Paz Díaz (@apisommelier en Instagram). "Es súper grave que un producto esté adulterado, porque estamos envenenando nuestro organismo. La miel es un alimento saludable, un endulzante y energizante natural", subraya.

La etiqueta

Lo primero es lo primero: el envase de miel debe tener etiqueta. "Por muy artesanal o pequeña que sea la fábrica debe tener una, ya que toda miel debe rotular el número de resolución sanitaria y datos del productor", subraya Bustamante.

"Comprar miel sin etiqueta es engañarnos. Nos expone a consumir un producto no saludable ni higiénico", agrega Díaz.

En la etiqueta debe detallarse la lista de ingredientes: 100% miel de abeja es lo ideal. "Y muchas etiquetas tienen la tabla nutricional, pero es una estándar", dice Aldea.

Hay otro dato que es mejor no dejar pasar. "La miel no lleva los sellos negros de advertencia de la ley de alimentos", añade Karen Baracatt: si un producto tiene esos se los no es 100% natural. Agrega que no hay que confundirse con los envases: "Algunos tienen dibujos alusivos a miel de abejas con el fin de confundir".

El precio

"Si le venden un kilo de miel a $2.000 no es miel", sentencia Aldea. "El costo de producción de un kilo de miel va al menos entre $2.000 y $2.500. A eso hay que sumarle el envasado y el etiquetado, por lo que el precio final no puede ser menor a $3.500". En las ferias libres, asegura, "no es usual encontrar mieles etiquetadas". La textura "La miel recién cosechada es más líquida, pero aún así tiene consistencia. Si pone una gota en el dedo no va a chorrear, ya que mantene su estructura. Cuando está intervenida con agua o azúcar la miel corre, se cae" , ilustra Soledad Bustamante.

Añade que si una cuchara con miel se mete en un vaso con agua a temperatura ambiente no debiera diluirse, aunque se revuelva. "Con líquidos calientes como el té se disuelve, pero demora un tiempo", dice. ¿Y si está sólida? "Eso quiere decir que la miel se cristalizó por las bajas temperaturas, por que también es una miel pura", agrega (y advierte que no hay que refrigerarla nunca).

El aroma

Para certificar, se puede hacer un análisis olfativo. "El aroma de la miel siempre debe estar relacionado con fragancias frutales, como manzana roja; cítricos, como limón o naranja; herbáceos, como manzanilla, romero, tomillo, diente de león; o florales, como rosa y lavanda. Los olores sospechosos son caramelo quemado, chancaca o ahumado", detalla Díaz.

No se confunda con el color

Si usted es de aquellos que dice "si la miel es muy blanca tiene azúcar; si es muy oscura, tiene chancaca", está en un error. "La miel tiene colores muy similares a la cerveza; van de lo blanquecino, amarillo, ámbar, café o chocolate hasta un color casi negro. Eso depende netamente del origen botánico de la flor, por lo que el color no es ningún tipo de indicador de que si la miel es de buena o mala calidad", sentencia la sommelier de miel María Paz Díaz.

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