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Cristian Inzunza relata el robo que sufrió mientras transitaba de vuelta a su casa

Cristian Inzunza Becerra (24 años) estaba a una cuadra de su casa, en Conchalí. Eran las 19:20 horas de este jueves, iba por avenida Los Zapadores a la altura de la calle Pucón. Hacía diez minutos se había bajado del bus de acercamiento en Panamericana.

"Saqué el scooter y avancé por Los Zapadores hacia el sur. Iba a 20 kilómetros por hora. De repente vi de reojo un auto, un hombre iba con la mitad del cuerpo afuera de la ventana. Agarró el mango del scooter, Lo tiró hacia arriba y el conductor aceleró. Fue tan rápido que no me di cuenta cuando perdí el equilibrio y quedé botado en la calle".

Fue un ataque artero, que tomó por sorpresa a Cristián, que iba concentrado mirando hacia delante. Y que además, Lo puso ante un riesgo muy grande.

El joven, operario de bodega de una empresa de suministros electrónicos ubicada en Quilicura, dice que por la fuerza del tirón cayó de espaldas. "Andaba con mi mochila negra en la espalda. Siempre la tengo llena de cosas. Ayer (jueves) llevaba dos polerones. Creo que la mochila me ayudó a amortiguar el golpe y a no pegarme en la cabeza. Igual me golpeé en el hombro y me arrastré por el asfalto. Como soy pesadito fue un metro nomás. Quedé todo raspado en la zona lumbar".

Desde el asfalto observó cómo se alejaba el auto. "Era un Fiat Punto verde con el capó color negro. Iban dos tipos arriba. Seguramente ya vendieron mi sccoter en alguna feria".

Por protocolo, dice, ya que iba de vuelta a su casa después del trabajo, llamó a su jefe para relatarle Lo sucedido. Luego caminó hasta su casa, donde dio aviso a Carabineros. "Se demoraron tres horas en llegar. Me llevaron a constatar lesiones. Tengo una contusión en el hombro y heridas por fricción debajo de la espalda".

"Era mi medio de transporte"
Este viernes, Cristian Inzunza -voluntario de la Guardia Civil de Renca- se fue en micro a su trabajo. "Me fui caminando al paradero mirando para todos lados. Ya nunca más voy a andar tranquilo en la calle. Tampoco cuando ande en locomoción, pero eso no es Lo peor".

¿Qué es lo peor?
"El scooter me servía harto. Era mi medio de transporte. Iba a todos lados con él y siempre llegaba a la hora. Lo subía al bus y listo. Me lo compré hace poco más de un año y medio. Me costó 350 mil pesos. Con él me demoraba entre 30 y 40 minutos desde mi trabajo a la casa. Esta mañana tardé casi una hora y media en llegar".

Cuando llegó a la empresa, sus compañeros Lo llevaron a la Mutual para descartar que tuviera una lesión más seria. "Me dieron Ibuprofeno y Paracetamol. Dijeron que tengo que hacer ejercicios en el hombro".

¿Qué va a hacer ahora?
"Juntar plata para comprarme un scooter nuevo. No voy a dejar que me asusten. A mí me gusta ayudar a la gente. Después de hacer el servicio militar me hice voluntario de la Guardia Civil. Todos los sábados nos juntamos y recibimos instrucción de primeros auxilios y rescate. Tenemos que estar listos para prestar ayuda en caso de un desastre. Necesito tener un scooter para seguir llegando a la hora".

"Pudo ser peor"

José Inzunza, padre de Cristian, relata que este viernes le ha dado mil y una vueltas al robo que sufrió su hijo. "Lo tiraron con maldad. Se levantó en el aire y cayó pesado. Fue peligrosísima la maniobra que hicieron. Todo esto pudo ser peor. Podría haberse pegado en la cabeza y fallecido. Quedamos muy asustados".

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