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Amaru Carrasco necesita un trasplante

La salud del pequeño Amaru Carrasco Cariqueo, niño de ocho años que fue diagnosticado con aplasia medular severa, depende de algo puntual: encontrar un donante de células madre sanguíneas que sea compatible con los genes de Amaru, único hijo de Luis Carrasco y Millaray Cariqueo.

¿Lo ideal? Alguien que sea de la etnia mapuche, la misma del muchacho, para minimizar los riesgos de que su cuerpo rechace el trasplante, que se extrae de la médula ósea de otra persona.

Según relata el padre del niño, todo comenzó el I de marzo del presente año, cuando Amaru mostró síntomas de una hepatitis que manifestó a través de fiebre y un color amarillo en su piel. Con el pasar de las semanas, el estado del chico empeoró y luego de diversos exámenes, el diagnóstico cambió: de la hepatitis pasó a la aplasia.

"Ha sido súper difícil, porque literalmente no puedes hacer nada. Hace dos semanas no habría podido hablar de esto. Uno tiene que darle contención a él y a la vez sopesar la tristeza, porque no podemos estar llorando a cada rato, sino que a ciertos momentos. Nos han enseñado a vivir el día a día y no pensar en el futuro, ya que eso genera angustia en toda la familia. Cada día es una prueba", cuenta Carrasco padre.

Hermano de sangre

De acuerdo con el médico Francisco Barriga, jefe de la unidad de Hematología y Oncología Pediátrica del Hospital Clínico de la Universidad Católica y quien está tratando a Amaru, la condición del niño consiste en que la médula ósea, donde está la fábrica de la sangre, deja de funcionar.

"La persona que tiene esto no produce glóbulos rojos y blancos, ni tampoco plaquetas. Todo esto puede generar anemia, predisposición a infecciones graves o hemorragias. Todo en uno", añade.

La única curación para Amaru es un trasplante de células madres de la sangre.

"Es un procedimiento donde cambiamos la sangre enferma por una sana. El problema es que los genes que dictaminan a una persona como compatible para un trasplante son tremendamente variables, ya que hay miles de genes que determinan la compatibilidad", agrega el doctor Barriga, quien fue el primer profesional en hacer un trasplante de células sanguíneas a un niño en 1989.

Para encontrar a un "hermano de sangre", la familia, mediante la fundación internacional DKMS (dedicada a la lucha contra el cáncer de sangre), buscan la inscripción de personas entre 18 a 55 años que cumplan con los requisitos de salud necesarios -como no haber tenido alguna enfermedad sanguínea o algún tipo de cáncer-, para ser el donante de Amaru. Quienes puedan participar, deben llenar un formulario en www.dkms.cl.

"Al tener ascendencia del pueblo mapuche, tiene una combinación (de genes) poco habitual y para encontrar un donante, el primer lugar donde lo vamos a encontrar va a ser aquí o en Argentina. La idea es registrar a la mayor cantidad de gente, porque dentro de esas personas puede haber alguien con su genética", detalla el especialista.

El padre del niño complementa que nadie en su familia tenía antecedentes de esta enfermedad o de alguna similar y todavía no se sabe por qué se originó esto.

"Han hecho pruebas genéticas, autoinmunes, metabólicas y virales, pero ninguna ha dado respuesta positiva", dice Luis Carrasco.

Por ahora, Amaru se las lleva entre Villa Alemana y Santiago, pero su padre desde el próximo I de junio se instalará en la capital para estar cerca de centros de salud, ante cualquier eventualidad. El niño cumple una estricta cuarentena porque sus defensas están deprimidas y solamente sus padres tienen contacto con él.

Para motivarlo, sus compañeros de curso (del Colegio Montessori Millantú) le hacen una videollamada todos los miércoles.

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