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Jefe PDI explica cómo funciona la estructura comercial de los narcos en Chile

El subprefecto Marcelo Atala, jefe de la Brigada Antinarcóticos Sur de la PDI, explica que el negocio del narcotráfico se divide en tres estructuras muy bien definidas. En un extremo están los peces gordos u organizaciones criminales, que importan enormes cantidades de droga desde el extranjero; en el otro extremo, están los microtraficantes, que venden pequeñas dosis en puntos específicos de un barrio; y en el medio las bandas criminales o pandillas, que conectan a unos con otros.

Estas agrupaciones intermedias, detalla, se comportan igual que las pymes: como carecen de redes internacionales para importar su propia droga, suelen comprar paquetes de 5 a 10 kilos a los grandes clanes narco. Luego dosifican la mercancía y la venden a su propia clientela o a los microtraficantes del barrio, convirtiéndose así en intermediarios o proveedores.

Por qué es importante saber esto. Porque, según Atala, "permite ver el narcotráfico como lo que es: un negocio, que funciona igual como una gran empresa, que necesita sucursales para acopiar la droga y subdepartamentos para hacer la venta al detalle. La única diferencia es que las estructuras narco operan de manera separada unas de otras, pero si miramos las etapas del negocio, es igual que una gran empresa. Es básicamente una cadena y cada uno es un eslabón" ilustra.

Grandes, medianos y chicos

Por supuesto, el subprefecto Atala no es el primero que plantea esta aproximación económica al mundo narco. El año 2005, el economista de la Universidad de Chicago Steven Levit y el periodista del New York Times Stephen J. Dubner la plasmaron en su libro "Freakonomics" (Ed. B; 336 págs; desde $11.420 en Buscalibre.cl).

Los autores analizaron la estructura empresarial y salarial del narcotráfico en el sur de Chicago, tomando en cuenta los cuadernos contables de una pandilla local. Así descubrieron que el líder de la banda ganaba 66 dólares la hora, mientras que sus vendedores callejeros recibían 3,30 dólares, una suma inferior al salario mínimo.

"Una banda de crack funciona en gran medida como la empresa capitalista estándar: has de estar cerca de la cima de la pirámide para ganar un gran salario. Un soldado de a pie tiene mucho en común con el responsable de dar la vuelta a las hamburguesas en el McDonald's o con el repositor del Walmart", describe el libro.

Estilo Los Gálvez

El subprefecto Atala explica que una organización criminal, el eslabón más fuerte de la cadena, sería algo así como "Los Gálvez", el mítico clan familiar de La Legua. Este tipo de agrupaciones tiene un alto poder de fuego, domina varios territorios y Io más importante, tiene los contactos y la capacidad para importar, transportar y acopiar grandes cantidades de droga.

Una banda intermedia, la pyme del narcotráfico, sería el clan que lideraba la desconocida Marión Arancibia (32), quien esta semana fue detenida acusada de comprar droga a proveedores nacionales y venderla en la población Santo Tomás, de La Pintana. Según el detective, Marión solía invertir SI .000.000 en mercancía, pero ganaba más de 93.000.000 al venderla en distintas cantidades a sus compradores.

Fidelidad

El modelo de negocio no solo se queda en la estructura de compra, venta y distribución. Las pandillas, como la de Marión dice Atala, buscan adueñarse de un territorio para fijar el precio de su producto y fidelizar a sus clientes. Para eso usan técnicas de marketing. "Por ejemplo, si alguien compra $5.000 de cocaína base, el vendedor suele darle uno o dos papelillos extras por la fidelidad. Al final es un gancho publicitario, porque el consumidor va a recomendar que en tal punto dan dosis extras a los fieles", ilustra.

Los conflictos surgen cuando aparece un nuevo oferente en un territorio ya ocupado: empiezan los ajustes de cuenta y los ataques relámpago a los vendedores. Estas disputas entre bandas rivales arruinar temporalmente el negocio, porque los clientes dejan de salir a comprar a los puntos de venta por miedo a recibir una bala loca.

Pandillas

El subprefecto Atala cuenta que la PDI está implementando una nueva estrategia, basada en la experiencia del FBI en el combate contra las pandillas, para desarticular justamente a estas bandas intermedias, quienes suelen ser los protagonistas de la violencia en los barrios y los agentes movilizadores de la droga en el país.

Si los atacan a ellos, que son el eslabón intermedio, pueden cortar la cadena completa. "Buscamos entender cómo se va entramando y quiénes van usando la violencia; quiénes están cometiendo multiplicidad de delitos, porque unos tipos pueden estar hoy vendiendo droga y mañana haciendo una encerrona. Y el día de mañana a lo mejor se atreven a ir a buscar droga al norte. Esto es muy líquido, muy adaptativo", sostiene.

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