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Fernando Astengo explica los singulares lazos que se dan en su familia

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Fernando Astengo explica los singulares lazos que se dan en su familia

Fernando Astengo (60) hizo una larga y cansadora travesía de más de siete horas para llegar a Algarrobo. Se tragó el taco de salida de Santiago y un accidente en la ruta 78 para poder cumplir su objetivo: celebrar Navidad y Año Nuevo con todo el familión que, como él explicará a continuación, está compuesto por insólitas pero geniales relaciones.

"La estamos pasando ahora en la casa de mi ex mujer y de su marido porque llegaron a Chile, desde Suecia, mi hijo Fernando con su señora y mis tres nietos: León (8), Isabella (7) y Nicolás (10 meses). Además, acaba de nacer mi cuarto nieto, Lucas, de mi hija Carolina. Y a la fiesta familiar, aparte de mi señora Ximena, además se integra nuestra hija en común, Javiera, que también vive en Algarrobo", explica Astengo.

-Espere, vamos desenredando. Acá integra a la familia de su ex esposa con la familia que usted formó tras separarse de ella.
-Sí. Es que todos nos llevamos súper bien. Con Elcira, mi ex mujer, somos como hermanos. De hecho, nosotros con Ximena, mi mujer, esta vez íbamos a ir un hotel porque había mucha gente, pero Elcira y su marido insistieron que alojáramos en su casa.

-Es decir, además, usted se lleva bien con el marido de su ex esposa.
-Claro. Tenemos muy buena onda. Además que somos familia. No es solo el actual esposo de mi ex mujer.

-¿Cómo es eso?
-Es que mi hijo Fernando se casó con la hija del esposo de mi ex señora, con Paulina. Es decir, es también abuelo sanguíneo de mis nietos. Por eso al final veraneamos todos juntos.

-Su actual señora parece que no tiene problemas con este entuerto.
-No, para nada. Incluso como nuestra hija Javiera vive acá, pasa a ver a mi ex señora con frecuencia.

-¿Cómo conoció usted a Ximena? ¿Pasó tiempo después de su separación?
-Casi nada, la verdad. Yo creo que habré estado unos cinco meses solo, pero con mis hijos, ya que tenía la custodia, hasta que conocí a Ximena. Fue en un gimnasio al cual yo iba después de dejar a mis hijos en el colegio.

-¿Flechazo? ¿Se las dio de entrador?
-Entré nomás, (ríe). Le fui a hablar y ahí me enteré que estaba ejercitándose para ir a cantar al Festival de Viña. Ella era, y lo es hasta hoy, integrante del coro del Pollo Fuentes. Incluso trabajó con él en los programas "Exito" y "Venga conmigo". Poquito después de eso nos pusimos a pololear y luego a vivir juntos.

-En medio de toda esta patota está el nieto mayor, que se supone perpetuará su marca fútbol: él es el verdadero León Astengo. ¿Usted coloca sus fichas en él o le metieron presión poniéndole ese nombre?
-(Ríe) La verdad es que mi hijo Fernando lo bautizó así como una especie de homenaje a mí, según me dijo. Ellos viven hoy en Suecia porque mi nuera nació allá y no sé si León llegará a ser futbolista. Sé que juega, pero es más intelectual que deportista. Creo sinceramente que el hijo más chico de Fernando, Nicolás, puede que llegue a jugar. Yo no lo conocía antes de este viaje, pero a pesar de que aún no cumple un año, he estado peloteando con él, para la pelota y no se cae. Le tengo fe.

-A ellos les tiene que contar cómo era de jugador y explicarles porqué usaba el pelo largo y le decían León. Aproveche de hacerlo ahora.
-(Ríe) A mí me puso el apodo el periodista Daniel Díaz, de "La Cuarta". Un día, cuando yo estaba en Unión Española, puso algo así como que yo era el león rojo. Y así quedé. Y el pelo largo surgió porque fui fanático del equipo argentino que ganó el Mundial de 1978: imitaba como jugaba Daniel Passarella y me dejé le melena tipo Mario Kempes.

-¿Usted siempre apuntó a ser futbolista?
-Era lo más lógico porque empecé a integrar el primer equipo de Unión Española súper chico. A los 15 y 16 años entrenaba con el Tano Novello, con el Chino Arias, con Machuca, Polo Vallejos y el Rafa González. Aunque reconozco que por un momento pensé ser otra cosa: entrar a la Escuela de Investigaciones y ser detective.

-¿En serio? ¿Por qué?
-Porque mi viejo tenía hartos amigos detectives y encontraba que era choro. Lo pensé, pero un día me miré al espejo y me dije: "No, no estái para detective. Sé futbolista nomás". Y yo siempre le hago caso a lo que me dice el espejo.

-¿Sus padres estaban de acuerdo con que fuera futbolista?
-Mi papá siempre estuvo orgulloso porque él no pudo lograr ese sueño. Él era muy bueno, talentoso, como alguna vez me dijeron don Nano Fernández y don Atilio Cremaschi. De hecho, mi viejo llevó el escudo de Unión Española el día de la inauguración del Estadio Nacional. Pero no pudo ser jugador porque, tras la separación de mis abuelos, se fue a vivir con su papá para cuidarlo y se puso a trabajar.

-¿Su mamá también lo alentaba a ser jugador?
-Ella era la que me llevaba de la casa en Macul a Santa Laura todos los días a entrenar después de salir del colegio. Tomábamos dos micros: una hasta San Diego y otra que nos dejaba en la Plaza Chacabuco. Con frío, lluvia o calor, mi mamá estaba ahí siempre.

-Ella murió inesperadamente.
-Sí, se cayó de un balcón. Fue algo que me golpeó y que para mí ha sido muy difícil de superar. Mi papá murió de un cáncer y me pude despedir de él, decirle que había sido un gran padre. Pero con mi mamá no pude hacerlo. Duele, es difícil.

1 comentarios:

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Victor Manuel monje vargas 15 de abril de 2021, 01:25

Grande "León" Astengo Sánchez. Te envíamos un abrazo junto a Miguel Calvo.

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