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Urólogo usa vapor de agua para reducir el crecimiento benigno de la próstata

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Urólogo usa vapor de agua para reducir el crecimiento benigno de la próstata

En el Hospital Clínico San Borja Arriarán realizaron el primer procedimiento en Latinoamérica de aplicación de vapor en la próstata en un paciente con Hiperplasia Prostática Benigna. O sea, en un hombre a quien le había crecido aquel órgano, sin llegar a transformarse en algo maligno.

Juan Fulla, urólogo del hospital, estuvo dos años en Estados Unidos instruyéndose de técnicas mínimamente invasivas. Pasó un periodo en el Hospital Mount Sinai de Nueva York y otro, en Cleveland Clinic. Hace dos meses regresó a Chile y aprovechó de aplicar lo aprendido.

La técnica

"Es un procedimiento relativamente simple. El paciente solo necesita sedación, igual que cuando uno se hace una colonoscopía y le ponen un medicamento endovenoso que hace que el paciente se duerma profundamente. No requiere anestesia general", cuenta el urólogo del Hospital Clínico San Borja Arriarán y de la Clínica Las Condes.

Cuando el paciente está dormido, explica el doctor Fulla, parte el procedimiento. A través del conducto urinario del hombre, el urólogo introduce una cámara de cuatro milímetros de diámetro, unida a una especie de mini pistola por donde pasa una aguja que se incrusta en la próstata. Por esa aguja, explica Fulla, se libera vapor de agua que está a una temperatura un poco superior a los 1 00 grados Celsius.

En total, el paciente recibe un poco menos de diez centímetros cúbicos de vapor de agua, durante los nueve segundos que dura cada una de las seis u ocho inyecciones. "El procedimiento completo no dura más de 15 minutos", celebra el médico.

Vapor de agua

El agua, por sobre los 100 grados Celsius, se transforma a estado gaseoso. Ese vapor de agua, explica Fulla, al entrar en contacto con el tejido de la próstata que está a 37 grados Celsius, se condensa y se convierte en agua nuevamente porque la temperatura del cuerpo es más fría.

"Ese proceso libera mucha energía desde el punto de vista de la física. Esa energía se transmite a las células de la próstata y lo que ocurre es que se mueren. Esas células van a seguir estando allí por un tiempo porque no las estoy sacando, pero al morir, el cuerpo naturalmente las va a absorber en las siguientes semanas. Esto es algo muy importante y se lo he dicho a mis pacientes en Estados Unidos y al que tengo en Chile. La mejoría no se ve altiro. Durante las dos o tres primeras semanas, el paciente va a estar incómodo y con molestias, pero después empieza a mejorar y alrededor de los tres meses ya están perfectos", menciona.

Adiós medicamentos

Fulla asegura que el procedimiento de vapor de agua no es para todos los pacientes que tienen problemas en la próstata. Aclara que existen dos grupos que se benefician con la técnica.

En el primero están quienes tienen un crecimiento benigno de la próstata y utilizan medicamentos para su control. "En ese caso, si el paciente está aburrido de tomar medicamentos o tiene efectos adversos con ellos, por ejemplo, orgasmo sin eyaculación. Si quiere una alternativa a eso, esta es", enfatiza.

En el segundo grupo de pacientes candidatos, agrega, están los hombres con problemas cardiacos, que tienen crecimiento benigno de la próstata, pero no les han funcionado los medicamentos y necesitan operarse. "Ellos tiene alto riesgo de sufrir complicaciones en una cirugía, por eso esta es una alternativa", dice.

Fulla advierte que la técnica en ningún caso reemplaza a la cirugía convencional. "Esta es una alternativa para los pacientes que toman medicamentos, no es un reemplazo de cirugía para pacientes que sí la necesitan", destaca. Además, reitera que desde los 40 años los hombres deben realizarse exámenes de próstata.

"Deben ir a la consulta con el urólogo, medir el antígeno prostático en la sangre y tacto rectal, según indique su médico".

15 minutos y listo

La técnica de vapor de agua demora 1 5 minutos. Luego del procedimiento, menciona Fulla, el paciente vuelve a su casa con una sonda que debe mantenerla por cinco días. Después su vida continúa normal. Sin post operatorios ni incisiones que deba curar.

"El vapor de agua logra ampliar el espacio de la próstata y se libera de la obstrucción, que es lo que justamente le molestaba al paciente al orinar. El tamaño de la próstata disminuye", dice.

¿Y los medicamentos? Fulla explica que durante las primeras semanas el paciente debe continuar con sus medicamentos para la próstata, pero el objetivo es que luego de seis semanas ya no esté tomando nada. "Ese es el plazo que nos damos. Además, el 95% de los pacientes preserva la eyaculación después del procedimiento", destaca.

Antes del vapor de agua, en Chile no había otra solución para los hombres con crecimiento benigno de la próstata y que tomaban medicamentos. "Existen otras técnicas, pero no en Chile. Si los pacientes con esta condición no respondían a los medicamentos había que pasar a cirugía", subraya.

Fulla advierte que pese a que él aprendió la técnica, aún no está disponible. Solo la realizó en un paciente en el marco de una investigación clínica. "Estamos trabajando para tener disponible la técnica", dice el urólogo.

Jorge Wilhelm, director del hospital, destaca que uno de los pilares del San Borja es la innovación y la incorporación de nuevas tecnologías "en nuestro afán de entregar a nuestros usuarios prestaciones que estén al mismo nivel de las clínicas privada, ya que debiésemos propender a que el acceso sea igualitario para todos".

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