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Marianela Vargas estuvo 13 días en coma por coronavirus

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Marianela Vargas estuvo 13 días en coma por  coronavirus
"Cuando estaba en la UCI no quería dormir. Pensaba que se me iba a olvidar respirar. Entonces, siempre quería estar despierta. En algún minuto llegué a sentir que estaba encerrada en una bolsa de nailon. Me entregué y dije Dios mío, si me quieres llevar, estoy lista".

Marianela Vargas, 59 años, tres hijos, enfermera del Hospital de Urgencia Asistencia Pública (ex Posta Central), recuerda su estadía en el Hospital El Carmen de Maipú luego de ser diagnosticada con covid-19. Ingresó al Servicio de Urgencia el 22 de marzo.

"Llegué sintiéndome muy mal. Allí no sabían si ingresarme o no como paciente respiratorio porque no tenía los síntomas del Covid: no había tenido fiebre. Pero me dolía todo. Un malestar horrible. Lo único que quería era estar acostada", recuerda.

Ese domingo, cerca de las seis de la tarde, llegó con su marido (Víctor, 65 años, jubilado) a El Carmen, ya que viven en Maipú.

"Al día siguiente me hicieron una punción lumbar (le introducen una aguja en la columna vertebral para extraer líquido cefalorraquídeo y detectar posibles infecciones), porque pensaban en una meningitis. Después de eso decidieron tomar el examen PCR para Covid. El resultado llegó dos días después. Y dio positivo", cuenta Marianela.

Los protocolos del hospital indican que en casos de sospecha de Covid, y mientras llegan los resultados del examen, los pacientes quedan aislados. Así se evita que se contagien otros pacientes y funcionarios.

-¿Qué pasó después, Marianela?
-Ahí llamé a mi marido y le dije que quedé hospitalizada por Covid positivo. El me dijo: "Tranquila, quédese tranquila, nosotros vamos a estar pendientes...". De pronto vi a llegar a todo el mundo con tubos de oxígeno, monitores y cosas. Me dijeron "la vamos a llevar a un lugar donde va a estar mejor". Y me llevaron (el 28 de marzo).

Intubada

"En la UCI (se refiere a la Unidad de Paciente Crítico) vi a dos médicos vestidos y pidiendo un tubo número siete. Yo soy enfermera, entonces sé lo que eso significaba: me iban a conectar a un respirador mecánico. Me dio mucho miedo. Tenía mucho miedo de sentir dolor. Uno ayuda en los procedimientos y hace muchas cosas. Sabe. Pero realmente uno no sabe cuánto es lo que duele y cuánto es lo que molesta. Ahora me tocaba probarlo a mí en carne propia. Tomé una mano de los médicos y le dije por favor, doctor, no quiero sentir dolor, tengo mucho miedo ". Él me dijo tranquila, chiquilla, va a estar todo bien ". Y hasta allí me acuerdo.

-¿Qué recuerdos tiene de cuando despertó?
-Estaba absolutamente perdida. Yo hice un delirium. Nunca dejé de pensar que estaba hospitalizada en la Posta Central. Yo decía: "Esta no es la UCI de la Posta. ¿Dónde me tienen? ¿Estoy secuestrada?". Estaba muy agitada.

-¿Podía hablar?
-No. Sentía el tubo en mi boca, lo mordía y entonces me pedían que no mordiera el tubo. Tenía rabia, entonces decía "¿Por qué no voy a poder morder esto si me molesta?". Yo pensaba: "Estoy viviendo esto: molestia. ¿Por qué me dicen que no haga algo para, por último, desquitarme con lo que me está molestando". Y ellos me hablaban en el lenguaje técnico, que yo entendía: "Te vamos a desentubar, pero tienes que estar tranquila. No hables", cosas así.

-¿Cuántos días estuvo así?
-No sabría decirlo, en eso estoy perdida; estoy muy perdida en cantidades de días. Pero recuerdo cuando me sacaron el tubo, que fue muy desagradable, muy molesto.

-¿Ya podía tomar agua?
-Me trataron de pasar agua con jeringa, pero me atoré. Me pasaban solo por sonda.

-¿Tenía algún tipo de antojos?
-Quería una carbonada con una ensalada de lechuga con limón. Me encantan las verduras crudas. Y la carbonada mi marido la prepara muy rica.

-A los días, ¿pudo hablar con sus familiares?
-Los médicos de El Carmen me pasaban videollamadas todos los días. Me pedían que saludara, que levantara el dedo. Y yo decía: "¿Por qué me hacen esto? Yo me siento tan mal". Me sentía tan mal que no quería hacer nada.

-¿Y sus familiares qué hacían?
-Recibían la información, se contactaban con el médico, con videollamadas. Pero ellos lo hacían desde atrás de los vidrios, yo no podía escuchar.

-En un momento, la pasaron a otra sala. Y finalmente la dieron de alta.
-Me llevaron al Servicio de Medicina (el 9 de abril). Ahí dormía muy poco. Estaba con delirios: seguía pensando que estaba hospitalizada en la Posta Central. Yo creo que lo pensaba por trabajo. No lo sé.

-¿Qué plan tiene para la cuarentena?
-Nada... Seguir encerrada. Son catorce días en mi casa, en una pieza que se adaptó para mí.

Este sábado, luego de ser dada de alta, Marianela pudo comer la carbonada con una ensalada de lechuga con limón. "Estaba muy rica", dice.

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