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Garzones venezolanos fallecidos en derrumbe cumplían años esta semana
El tema de conversación durante el martes, en el restaurante Patrimonio Porteño de calle Serrano de Valparaíso, fue la previa de cumpleaños de Carlos Mendoza Vllanueva, uno de los garzones que trabajaba en el local. Este jueves Mendoza, de nacionalidad venezolana, cumplía 21 años. Pero en el derrumbe de la casona de calle Aldunate, la noche del martes, el joven perdió la vida.

Esa noche estaba en la escalera Pasteur, donde colapsó la vivienda, junto a su compatriota y compañero de trabajo Eduardo Flores Gutiérrez (19) y los chilenos Enzo Martínez (19) y Francisca Muñoz (31). Los cuerpos de todos ellos fueron recuperados este jueves por equipos de rescate de Bomberos. Mendoza y Flores, los garzones venezolanos, crecieron en el la provincia de Valencia, en el estado de Carabobo.

Abilio Rondón, compatriota y amigo los jóvenes, cuenta que "Mendoza vivía aquí con su hermano mellizo, que se llama Víctor. Y Flores estaba aquí en Valparaíso con su madre. Llegaron a Chile hace dos años. Pero todos sus demás familiares están muy consternados en Venezuela. Ambos cuerpos serán repatriados allá".

Graciela Lacaya es porteña y amiga de Francisca Muñoz. Cuenta que "Carlos había llegado hace poco a trabajar al rubro. Conoció a Francisca y empezaron una relación amorosa. Ella era viuda y madre de tres hijos. Carlos era muy trabajador, un chico tranquilo". Carlos Silva, compañero de los garzones y primo de Enzo Martínez, que también trabajaba en el Patrimonio Porteño, relató que este domingo Eduardo Flores, conocido por sus amigos como "Seven Ray", también estaría de cumpleanos. "Se juntaron esos dos eventos y por eso salieron los compañeros a compartir un rato. A mi me invitaron pero dije que estaba cansado, así que me fui para mi casa. Menos mal que no quise ir", recuerda Silva.

El dueño del restaurante Patrimonio Porteño, era además de jefe, padrastro de Martínez. "Era un chico tranquilo y sin vicios. Por eso nos pareció extraño que no llegara a dormir el martes. Ellos siempre iban a esa escalera (Pasteur) a compartir después del trabajo". César Obonaga, otro venezolano compañero y amigo de los meseros, contó que "como solían ir a la escalera después del trabajo y los celulares de todos estaban apagados, supimos de inmediato que ellos estaban allí".

María de los Ángeles de la Paz, gobernadora de Valparaiso, dijo que tomaron contacto con las familias de los meseros fallecidos. "En el caso de los chiquillos venezolanos le hemos puesto a disposición toda la ayuda, especialmente explicándole el trámite respecto de un fallecido. Nos han pedido ayuda con el tema de la repatriación, que es un trámite especial relacionado con la Cancillería", comentó la autoridad. Ese trámite podría durar hasta dos semanas.

El intendente de la Región de Valparaíso, Jorge Martínez, declaró que "no podemos confirmar ni descartar que haya más víctimas fatales. Existen tres presuntas desgracias, las que no tenemos certeza de que se encuentren aquí, pero de todas formas la tarea de Bomberos debe continuar".

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