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Claudio Núñez no se quería ir a México y lleva un cuarto de siglo

A Claudio Núñez ni le preguntaron si estaba de acuerdo. "Yo no tenía muchas ganas de irme a México y mira dónde estoy", dice el ex delantero chileno que se dio a conocer por su velocidad cuando defendía la camiseta de Santiago Wanderers. "Recién había terminado el partido con Ecuador por las eliminatorias allá en Santiago (4-1 ganó la Roja de Nelson Acosta) cuando llegaron con la noticia", agrega.

El Diablo Núñez, como lo bautizaron en tierras aztecas, apenas se había bañado y emperifollado, en el camarín número 1 del Estadio Nacional, cuando se le acercó el presidente de Wanderers, Reinaldo Sánchez. Esa noche fría del 6 de julio de 1996, don Reinaldo le comunicó que estaba todo listo para que partiera al Tigres, de la segunda división.

Veinticinco años después el "Huracán porteño" dice que irse a tierras mexicanas fue la mejor decisión. "Cuando estaba en Wanderers, antes de venirme, mis prioridades eran jugar en algún equipo grande, pero me dijeron que estaba vendido. No tuve opción. Apenas le dije a María (Chiriboga, su esposa), con quien estábamos pololeando, que me tenía que ir a México. Ella estaba embarazada de nuestra hija Dafne", cuenta el jugador, a quien se le recuerda por el pase que le dio en Quito a Marcelo Salas y que significó el empate de la Roja de Nelson Acosta ante los ecuatorianos.

Claudio Núñez llevaba tres años pololeando con María cuando se tuvo que subir a un avión rumbo a Monterrey en 1996. "Ella era amiga de mi hermano. Siempre me iba a ver jugar en Playa Ancha y ahí comenzamos a pololear y estamos felices acá", sostiene el Diablo.

"Al principio, me fui con mi papá y mi mamá (Manuel y Rosa). Después se fue María cuando estaba instalado en esta maravillosa ciudad de Monterrey", añade con acento bien mexicanizado. "Híjole" y "ahorita" son las muletillas que más utiliza ("se pegan con los años", explica).

Gabriel Mendoza fue un apoyo importante durante sus primeros días en Monterrey. "Fue fundamental. De hecho, es el padrino de mi hija Dafne. Si el Coca no hubiese estado, me habría costado adaptarme. Nunca me voy a olvidar lo que me dijo", comenta.

-¿Qué cosa, Diablo?
-En Monterrey hace mucho calor, 40 grados, entonces tenía temor de no poder adaptarme. Pero el Coca me dijo que no me preocupara y e echara para adelante. Al final, debutamos, hice dos goles y desde ahí se me dio todo más fácil. Claro que a las semanas llegado a Monterrey pensé qué me iban a devolver a Chile por una embarradita.

-Cuente.
-Ahora lo encuentro divertido, pero en verdad estaba asustado. Pensé "hasta acá no más llegamos". Había salido del entrenamiento de Tigres, iba solo en el auto y no iba a alta velocidad, porque había mucho tráfico, pero tumbé a un policía. Lo atropellé.

-iHíjole!
-Jajajá. El tema es que se bajaron dos policías y me dijeron que los siguiera en mi auto al departamento de policía. También llegaron unos amigos y los seguí a ellos por equivocación. La policía iba a pensar que me había arrancado. No sabía qué hacer. Me llamó el presidente del club y me dijo que me fuera al estadio. Ahí me escondieron. Yo estaba asustado.

-¿Quedó como prófugo?
-No. Al otro día fuimos a la policía y solucionamos el problema. Pagamos los gastos y todo quedó ahí. Al final, quedó como algo anecdótico y hasta divertido. Ya de ahí me fue muy bien. -Pero se vino a jugar en la UC. Después estuvo en Unión Española, Wanderers y hasta en Everton.
-A la UC me fui en 1998 para estar cerca de la Selección. Pero me lesioné y volví a México. Y así me la llevé, yendo y viniendo. En 2010 hablamos con María y cuando le dije que nos viniéramos a México, inmediatamente me dijo que bueno y acá estamos.

-¿Y a qué se dedicó?
-Tuve una academia de fútbol, pero decidí dejar todo en 201 5, porque me quitaba tiempo. Ya estaba trabajando en radio y televisión, cosa a la que hasta ahora estoy dedicado. Me siento a gusto en TV Azteca y en radio RG 690. En esa misma radio está (Sergio) Verdirame. Disfruto mucho lo que hago, mi familia está muy contenta en la ciudad, nos tratan muy bien. No estoy arrepentido de haberme venido a Monterrey, fue lo mejor que pudimos hacer. Además estoy muy contento con todo lo que estoy haciendo en radio y televisión.

-Usted era de frases cortas, ¿Cómo lo hace ahora?
-Es verdad. Pero son horas de vuelo, como dicen por ahí. Me siento a gusto tanto en la televisión como en la radio. Además mi familia está súper contenta. No me puedo quejar. Tenemos dos hijas maravillosas. Dafne (24), la ahijada del Coca Mendoza estudia medicina y Bárbara (21) está estudiando derecho. Así que todo bien. También hice el curso de entrenador pero por ahora no está en mis prioridades. Lo que sí represento a un chico (Oziel Mireles), quien está en Chivas y ha sido convocado a la selección de México.

-¿Como ha vivido estos tiempos de pandemia?
-Acá han disminuido los casos. En enero, todos nos contagiamos con el Covid, pero por suerte fue algo leve y no sufrimos consecuencias. Echo de menos a mis papás, que venían una vez al año. No los veo hace dos, pero están bien y eso nos deja tranquilos. Ya tocará el tiempo para verlos. Ahorita no se puede, así que espero que esto pase pronto.

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