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La mala suerte de Priscilla Vargas con su joyita motoquera

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La mala suerte de Priscilla Vargas  con su joyita motoquera
"Si te compras una moto, te compras un cajón". Cada vez que Priscilla Vargas (41 el rostro femenino de las noticias durante las tardes en Mega, tenía la idea de adquirir una motocicleta, su mamá le decía esa frase y le pintaba un panorama muy oscuro. Ella, obediente, le hacía caso y pese a que desde los 18 años recorría cerros con una enduro, nunca se decidió a comprar una moto de calle. Eso cambió en la segunda mitad del año pasado y hasta su madre la apoyó. El detalle es que no ha tenido mucha suerte tras la llegada de su joyita motoquera.

Bien pensado. "Lo medité como seis meses. Empecé a probar motos de calle y me resultó más fácil (que andar en el cerro), porque en la calle no hay grietas, no hay piedras sueltas y dije quiero andar en una moto de éstas ", relató la periodista.

En la senda de Steve McQueen. "Me costó, pero encontré mi motito viejita, pero está tiqui taca. Es muy bonita. Se la compré (en febrero) a un profesor que se iba a vivir a Canadá. Él pensaba que era para mi marido y le dije no, yo soy la que anda en moto . Estaba fascinado. Es una Triumph Speedmaster 865 cc, del año 2014", detalló Priscilla. Esa marca inglesa era la favorita del actor Steve McQueen y usó una de ellas en la película "El gran escape" ("The great escape", 1963).

Al suelo. "Un día salí a dar una vuelta con un amigo. Tenía que darme una vuelta en U en la calle, en subida, con él atrás, y nos fuimos de costado. Es pesada y la paré solita. Tiene una técnica, hay que hacerlo de espalda a la moto y hacer la fuerza con las piernas. Ahí le quebré el freno, pero me la arregló mi cuñado que es muy tuerca y también tiene moto. Con eso confirmé que la puedo levantar, que me la puedo si me caigo. Es bueno tener esos tropiezos y me iba a pasar en algún minuto", afirmó.

Hola, pandemia; chao, terapia. "Para mí, andar en moto es una distracción, una válvula de escape. Me saca de la realidad. Me subo a la moto y me olvido del teléfono, es mi mototerapia. Yo no la ocupo para hacer trámites o ir a trabajar, sino para salir y desconectarme, pero pasó un mes y mi entretención quedó en pausa por la cuarentena. Todos tuvimos que dejar de hacer cosas que nos distraían, pero es lo de menos, soy consciente que todos tenemos que aportar, hay gente que está sufriendo la pérdida de un ser querido y otros preocupados porque perdieron el trabajo. Si no remamos todos para el mismo lado esto no va a parar nunca", recalcó.

Lo que falta. "Cuando pase todo esto (la pandemia) me gustaría pasear a mis niñas (tiene dos hijas de 13 y 11 años) en la moto, eso no lo alcancé a hacer. Después me voy a subir a la moto y voy a partir, da lo mismo el destino, lo importante es el trayecto", cerró.

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