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Trabajo tipo Sherlock Holmes para entender cómo el virus contagió a 10 personas en un restaurante
"Entre el 26 de enero y el 10 de febrero del 2020, un brote de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) afectó a 10 personas, de tres distintas familias". Así comienza el resumen de una investigación científico-policial que será publicada completa en la edición de julio de este año de "Enfermedades infecciosas emergentes", una revista de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

Científicos chinos describen en este trabajo un episodio que ocurrió en Guangzhou, 950 kilómetros al sur de Wuhan. Las familias, que la investigación identifica como A, B y C, no se conocían y los médicos que las atendieron hicieron un trabajo de rastreo, parecido al de un detective, que determinó que las tres habían almorzado el mismo día y a la misma hora, en el tercer piso de un restaurante de la ciudad.

"El restaurante X es un edificio de cinco pisos, con aire acondicionado y sin ventanas (que se pudieran abrir, sólo ventanales fijos). El tercer piso tiene 145 metros cuadrados y cada piso tiene su propio aire acondicionado. La distancia entre cada mesa es de más o menos un metro", dice el estudio.

El 23 de enero, la familia A llegó de Wuhan a Guangzhou y al día siguiente acudió a este restaurante. Uno de sus miembros, identificado como Al, había contraído el coronavirus, pero no tenía síntomas, y almorzó en el local con cuatro parientes, A2 A3, A4 y A5. Las familias B y C estaban en las mesas contiguas.

Según los investigadores, considerando los períodos de incubación, es probable que Al haya infectado a los tres miembros de la familia B y a los dos de la C. La razón podría ser el equipo de aire acondicionado en el muro al lado de la mesa que ocupó la familia C.

"La transmisión del virus en este brote no puede ser explicada solamente por la transmisión de gotas. Grandes gotas respiratorias permanecen en el aire un tiempo corto y viajan sólo cortas distancias, generalmente menos de un metro. La distancia entre el paciente Al y las personas de las otras mesas, especialmente aquellos en la mesa de la familia C, era más de un metro. Sin embargo, un fuerte flujo del aire acondicionado podría haber propagado gotas desde la mesa C a la A, luego a la mesa B y luego de regreso a la mesa C", dice el resumen.

El estudio incluye un plano de ubicación de las mesas y en qué sillas se sentó cada una de las personas involucradas en este brote.

Según el plano, el equipo de aire acondicionado estaba más cerca de la familia C que de la A. Si Al es el paciente cero de este brote, el que habría contaminado a los demás, ¿cómo ese aparato ayudó a esparcir sus gotas, si estaba más cerca de la mesa en la que almorzó la familia C?

Los otros 73 clientes que estaban en ese lugar fueron puestos en cuarentena y no desarrollaron síntomas, pero tampoco se les hicieron pruebas para saber si habían contraído o no el virus.

El estudio admite que tiene limitaciones. Los investigadores no hicieron un experimento para simular la ruta de transmisión aérea. Sin embargo, llegaron a una conclusión: "En este brote, la transmisión de gotas fue impulsada por ventilación con aire acondicionado. El factor clave para esta infección fue la dirección del flujo de aire".

Un viejo medio de transporte

Francisco Cereceda, doctor en ciencias químicas con mención en química analítica ambiental de la Universidad de Düsseldorf, Alemania, y profesor de la Universidad Federico Santa María, dice que los sistemas de aire acondicionado forman parte de la historia de las enfermedades infecciosas. "Que puedan servir como medio de transporte y de difusión de virus es algo bastante conocido", afirma.

Advierte que un factor importante es qué características tiene el virus cuando viaja por el aire. "Una cosa es que el virus se transporte, otra es que esté activo y otra es la cantidad. Son todos parámetros que son súper relevantes en esto. Uno tiene que recibir una carga de virus suficientemente grande como para que produzca una infección", explica.

"¿En un restaurante, el aire acondicionado puede mover el eventual aerosol contaminado con Covid-19? Sí, si puede. ¿Eso va a hacer que se contamine más gente? Ahí no hay consenso", afirma Pablo Cornejo, ingeniero civil de la Universidad de Concepción y líder del equipo de investigadores que determinó que las microgotas de un estornudo pueden llegar a viajar hasta 11 metros al aire libre.

El académico recuerda que la Organización Mundial de la Salud publicó un comunicado en el que aseguró que científicos analizaron 79 mil pacientes de Covid- 19 en China y que ninguno había contraído la enfermedad por el aire. "Una vez que la OMS sacó este comunicado, una de las revistas más prestigiosas de ciencia del mundo, que se llama "Nature", dijo que no hay consenso científico respecto de esto", cuenta.

Una persona libera gotitas, sobre todo cuando hala o estornuda. Las que son más chicas se llaman nucleic droplets o gotas nucleicas y quedan disponibles en el aire en forma de aerosoles. Las más grandes, que se llaman gotas respiratorias, caen al poco tiempo. "Este estudio inclinaría esta controversia hacia el lado de que el Covid- 19 podría transmitirse a través de este mecanismo, que se llama airbone transmission o transmisión aérea, por vía aerosol", explica.

Michael Seeger, bioquímico, biólogo molecular y profesor de la Universidad Federico Santa María, dice que el estudio, aunque no es concluyente, está basado en ciencia. "Cuando uno piensa en aerosoles, que tienen movilidad en el aire, si hay corrientes de aire acondicionado, puede pensar que tengan un viaje más extenso que en condiciones de ausencia de corrientes", explica.

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