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Roberto Cereceda cocina, sirve desayuno, barre y comenta eSports mientras espera que vuelva el fútbol
"Estábamos en el estadio cuando se tomó la determinación de no presentarse a jugar". Roberto Cereceda junto con sus compañeros de O'Higgins, más el plantel de Deportes Antofagasta, fueron los últimos futbolistas que pisaron una cancha para disputar un partido por el campeonato nacional.

Ese lunes 16 de marzo, rancagüinos y antofagastinos decidieron no jugar por el coronavirus. "No había nada más que hacer", recuerda Cereceda, quien como todos los futbolistas ha estado confinado en su residencia. "Estuve en Machalí pero decidimos, con mi esposa Anyel, venirnos a Santiago para estar más cerca de la familia", dice el Choro, como lo bautizaron en su natal Cerro Navia, quien ha sorteado la cuarentena haciendo varias cosillas.

"Hace tiempo que no hacía una cama. Pero he hecho de todo. Después de los entrenamientos uno llega derechito a descansar, pero ahora he ayudado en las labores domésticas. Uno igual echa de menos jugar, pero las cosas están complicadas. No todo ha sido tan fome, eso sí. He cocinado, llevo el desayuno a la cama, he regaloneado a mis hijas, andamos en bicicleta, hacemos ejercicios. Estoy súper guaguatero. Con Antonella, mi hija mayor, y la pequeña Julieta nos las arreglamos", cuenta el jugador que también pasó por Colo Colo y las universidades.

Aparte de las labores domésticas, Cereceda también debutó como comentarista. En el torneo eSport de la ANFP, era encargado de emitir conceptos cada vez que su compañero Matías Fracchia jugaba en la PlayStation defendiendo a O'Higgins. "Fue entretenido. Cuando me preguntaron dije que sí de inmediato. Me ayudó a mostrar más personalidad. En verdad que la pasamos súper bien", cuenta el Eléctrico, como le pusieron en la TV.

Cereceda se lució con sus festejos. Cuando Fracchia venció a Universidad de Concepción, se sacó la camiseta y celebró con un familiar. El otro fue notable: O'Higgins venció a La Calera y agarró a su perrita Estrella y con su hija Julieta comenzaron a bailar "El baile del perrito".

"Estrella después se asustó y no pudimos encontrarla para celebrar", cuenta Cereceda, quien además ha estado pendiente de sus negocios, las canchas y el centro de eventos que tiene en Maipú y su motel El Secreto, en Pudahuel. "El centro de eventos y las canchas están cerrados. Nos acogimos a la ley de protección del empleo. Pero algo estamos ingeniando para salir adelante. Ahora está complicado con todo lo que estamos viviendo", sostiene el jugador, quien confirma que su motel está operativo.

-¿Llega gente al motel?
-Igual se mueve, je. Los primeros días de abril decidimos abrir. Una tía está a cargo del motel. Los horarios son de 9 de la mañana a 9 de la noche, una hora antes de que comience el toque de queda. La otra sería quedarse toda la noche pero eso es poco probable. Además que seríamos irresponsable. Por eso que tenemos esos horarios. Este viernes decidimos permanecer cerrados, pero ya volveremos y con buenas promociones.

-¿Los pasajeros no corren peligro por la pandemia?
-Constantemente se está sanitizando el lugar, las piezas, todo. Así que no hay problemas en ese sentido. El motel es inmune al coronavirus, jejejé.

Entre sus proyectos, el futbolista quiere dictar charlas a personas que han tenido problemas con drogas y alcohol. "En Machalí hay un centro de rehabilitación llamado Nawel Chile. He asistido en varias oportunidades y acá tengo a un primo que era buenísimo para la pelota, pero sufrió el abandono de sus padres y se fue metiendo en otras cosas. Ha ido progresando. Por eso he asistido ya casi un año y he visto como se progresa pero es complicado. Hay que darles mucho cariño y reeducarlos. Así que me gustaría poder dictar charlas desde mi lado deportivo", sostiene Cereceda.

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