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La infinita utilidad de los espejos en los ascensores

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La infinita utilidad de los espejos en los ascensores
"Los seres humanos no fuimos hechos para estar en espacios cerrados, no nos gustan, no somos topos", comenta Alejandro Fernández, psicólogo y académico de la Universidad de Valparaíso. Lo dice a propósito de la funcionalidad de los espejos en los ascensores.

"Los espejos muchas veces engañan al ojo, particularmente al cerebro, y le hacen creer al sujeto que está en un espacio más abierto del que realmente está. No sé si hay estudios clínicos que demuestren que la presencia de espejos mejora el abordaje de la fobia en un ascensor, pero todos nos hemos metido alguna vez a un ascensor que no tiene espejo y uno se siente súper confinado. Es mucho más cómodo viajar en uno con espejo, tanto por la sensación de espacio, como porque nos da la opción de hacer algo mientras subimos o bajamos; mirarse, acicalarse o sacarse una selfie. A mí me ha pasado que he entrado a un edificio muy nuevo donde el ascensor todavía está tapiado para facilitar las mudanzas, y claro, es como meterse en un ataúd", describe Fernández.

Comparte esa mirada María Cecilia Besser, psicóloga y directora del Centro de Atención a la Comunidad (CEAC) de la Universidad Católica Silva Henríquez. La especialista dice que los espejos son de ayuda para personas a las que les incomoda el encierro, pero no para quienes tienen una claustrofobia verdadera, es decir una patología.

"A nadie le genera una sensación agradable el encierro en un ascensor. Podemos definir tres grupos de personas; las que van tranquilas; otras que van con inquietud e incomodidad; y aquellos (que son muy pocos) que tienen un trastorno, una enfermedad que debe ser tratada porque su sensación de angustia es tan intensa que no tienen capacidad de controlarla, sudan, les falta aire, no pueden respirar, prefieren subir 1 5 pisos por las escaleras (...) Para los dos primeros grupos, el espejo puede servir como distracción, pero a un claustrofóbico no lo va a distraer, y menos en caso de una falla", explica.

"A mayor cantidad de espejo, mayor sensación de amplitud. Si bien es cierto que nosotros instalamos un solo espejo en la cabina estándar, cuando los clientes lo requieren se instalan espejos en los laterales y en el fondo del ascensor. Así se logra una mayor sensación de amplitud. Y esos tres espejos se pueden replicar en seis porque se puede poner medio espejo inferior y medio espejo superior", explica Sebastián Villalobos, socio y jefe de operaciones de la empresa de ascensores SVR Elevators.

Seguridad

Aminorar la sensación de encierro no es la única función que cumplen los espejos.

"Facilitan el control visual, ya que permiten ver qué están haciendo las personas (todos ven a todos), dando también la posibilidad de prevenir actos a partir de gestos o movimientos -el control visual es uno de los principales factores de la prevención de delitos-. También, sin duda, amplifica el alcance de cámaras en el interior, abarcando toda la cápsula", dice el arquitecto y doctor en ingeniería Fernando Jiménez Cavieres.

Además, los espejos duplican la iluminación en un ascensor.

"Las cabinas antiguas, que eran enchapadas simulando madera, eran mucho más oscuras que las espejadas", aporta Andrés Castro, ingeniero eléctrico de Ascensores Andes-GEXXl.

"Y hoy, como existe iluminación LED, se intenta hacer juegos de luces y que el usuario sienta seguridad también a través de la luz", dice Sebastián Villalobos, de ascensores SVR Elevators.

Según el arquitecto Rubén Jacob, doctor en diseño y docente de la Universidad de Chile, los espejos en los ascensores aparecieron después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se empezaron a construir edificios más altos.

"Eran para que la gente se entretuviera en estos viajes más largos", cuenta. Aunque la espontaneidad, explica el profesional, también jugó un rol importante.

"En los ascensores antiguos, que eran medio lúgubres, la gente tendía a mirarse en el reflejo de las estructuras de cobre y de fierro", dice.

"Hasta fines de los años 80 e incluso principios de los 90, uno viajaba junto a un ascensorista porque no cualquiera metía las manos en los botones del ascensor. Hoy nadie pensaría en tener contratado un señor para que maneje el ascensor", dice el doctor en Arquitectura Carlos Lara, docente en la Universidad de Valparaíso.

Obligatorio

Según la Ley de Inclusión, cuando se levanta un proyecto de ascensores se debe facilitar el ingreso a las cabinas de las personas con discapacidad. Ahí los espejos de la pared del fondo juegan un rol fundamental, según cuenta Miguel Covarrubias, ingeniero en prevención de riesgos con 46 años de experiencia en el rubro y director del sitio web Transporte Vertical.

¿Y el tipo de espejo que se usa? La ley establece que debe ser inastillable. Es decir que si en una mudanza, por ejemplo, al mover un refrigerador se daña el espejo, "se va a resquebrajar, pero no se expulsará de esa superficie ningún elemento o astilla hacia el usuario", dice Covarrubias.

Ahí no, por favor

Los espejos en los ascensores tienen una larga lista de beneficios, pero hay un lugar donde no son bienvenidos.

"Hay estudios que dicen que en los ascensores de hospitales no tienen espejos porque los pacientes están anímicamente débiles y no les gusta verse cuando están enfermos o temerosos por un diagnóstico", explica el diseñador Rubén Jacob.

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