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Mota González cuenta cómo encontró novia polaca en Tinder

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Mota González cuenta cómo encontró novia polaca en Tinder
Pablo González, ex futbolista de la UC y Cobreloa, entre otros equipos, se fue a vivir a Barcelona a comienzos de septiembre del año pasado. El propósito de su viaje era sacar el curso de técnico en el Instituto Cenafe, además de pitutear entrenando series menores de clubes catalanes.

El brote del coronavirus dejó esos proyectos en stand by, pero el Mota se toma la situación con calma. "Llevo 25 días en cuarentena y anunciaron que se alarga hasta el 26 de abril. No estoy tan desesperado. En mi carrera me tocó estar en varios países como Finlandia o Andorra, o en ciudades como Calama o El Salvador, entonces estoy acostumbrado a estar encerrado. Además del curso de técnico, también estoy sacando uno de director deportivo. Me entretengo en eso", dice el crack de 33 años.

El otrora puntero derecho pasa los días en su departamento en el barrio la Barceloneta, específicamente en la terraza ubicada sobre el quinto piso del edificio. Pero no está solo: desde hace algunos días, su cuenta de Instagram (pablomotag) reveló la presencia de una misteriosa muchacha de pelo rubio que le hace compañía durante la cuarentena. "Se llama Monika Jakubik, tiene 33 años y es polaca. Es mi polola, nos conocimos en diciembre", confirma el Mota.

-¿Cómo se junta un chileno con una polaca en Barcelona, Mota?
-Por una aplicación, imagínate cuál, jajajá. Hicimos match en Tinder, nos dimos el Instagram y empezamos a conversar. La invité a tomar algo un día. Fuimos a El Born, un barrio tipo Bellavista, y salió todo bien. Uno cacha al tiro cuando tiene onda con otra persona. Seguimos hablando, hubo una segunda cita, otra, y terminamos pasando el Año Nuevo Juntos. Monika se vino a vivir a mi departamento un poco antes de que empezara la cuarentena.

-¿Siente que quemó etapas muy rápido?
-No. No creo en los tiempos para enamorarse o si vas muy rápido o si me tengo que casar a tal edad. Voy viviendo el día a día y si lo siento, lo hago.

Monika trabaja en una empresa de ventas de software y reside en España hace seis años. Se maneja perfecto con el español y aprovecha las tardes para enseñarle inglés a su pololo. "Siempre sirve saber otro idioma. ¿Polaco? Algo, pero es muy difícil. Pasamos los días en la terraza, el clima está poniéndose bueno. Nos tomamos un té o escuchamos música. A los dos nos gusta la electrónica. También hacemos rutinas de ejercicios y, antes de la cuarentena, salíamos a trotar por la playa", dice el ex futbolista.

-¿Es idea mía o usted nunca había mostrado una polola?
-Sí, jajajá. Mucha gente me ha dicho lo mismo. No soy de mostrar a la persona que está a mi lado, no subo fotos. De hecho, muchos han pensado que soy gay porque nunca me han visto con una mujer, siempre son fotos con amigos, jajajá. Pero ahora no sé, me siento bien, estoy feliz. No hay nada malo con mostrarlo a la gente que me quiere en redes sociales. Me gusta que tengamos historias parecidas. Los dos hemos vivido en distintos lugares, somos solteros, sin hijos, la misma edad. Monika es muy buena partner.

-¿En qué quedaron sus proyectos personales?
-Mi curso de técnico tiene tres etapas y estoy terminando la segunda vía online por la cuarentena. Debería estar listo en enero del 2021 así es que me quedo en España por lo menos hasta esa fecha. Estaba entrenando a la sub 17 de un club de tercera división catalana, El Masnou, pero eso también se suspendió. Igual sigo en contacto con los chicos en un grupo de WhatsApp.

-¿Qué ha aprendido ahora que está en la otra vereda?
-Uno como futbolista piensa que se las sabe todas, pero no es así. Como jugador vas a entrenar, haces lo que dice el cuerpo técnico, te duchas y te vas. Eso es todo. Pero desde la otra vereda es súper distinto. Hay que planificar y manejar un grupo, que no es fácil. Tengo hasta un ramo sobre eso. Ahora rebobino el cassette de mi carrera y me doy cuenta de que algunos técnicos tenían razón cuando estaban en desacuerdo conmigo. Aprendí que lo más importante es manejar el grupo, más allá de si juegas 4-3-3, con extremos abiertos, que las coberturas, las transiciones, etc... Si haces que el grupo crea en ti ya tienes la mitad del trabajo hecho.

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