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Dueño de Farmacia Daniela

En 1984 se instaló con su Farmacia Daniela y le puso el nombre en honor a su hija menor. Daniel Zapata se independizó después de trabajar 14 años en la farmacia del Hospital Clínico de la Universidad Católica desde donde ideó una de las ofertas que lo distinguen: la importación de medicamentos. "En 1 982 se permitió a la gente poder importarlos, pero imagínese que es difícil hacerlo hoy con internet, en ese tiempo era imposible. Con los contactos que hice en mi antiguo trabajo pude empezar a ofrecer. Ahora les importamos remedios a centenares de personas al mes", cuenta.

"Siempre trato de compatibilizar el negocio con el trabajo social, porque como todos sabemos los medicamentos son caros y como dueño de una farmacia tengo que hacer algo para que la gente no pague tanto. Acá se cobra una locura por los medicamentos", asegura.

-¿Qué tipo de medicamento le piden?
-En general los medicamentos que piden son para enfermos crónicos, que requieren un tratamiento largo de fármacos, y que cuestan caro en Chile. Los únicos medicamentos que no puedo traer son los que se llaman controlados, por ejemplo cuando son tranquilizantes o estupefacientes. No se autoriza ni al exportador ni a mí como farmacia en el ingreso a Chile.

-¿Pero me imagino que trae sólo medicamentos de marcas o innovadores u originales?
-Justamente, los que importamos son con receta médica de acuerdo a la solicitud de los enfermos. En general, los médicos recetan los medicamentos innovadores que es una de las anomalías que tiene este mercado de medicamentos en Chile. Nosotros importamos la marca que recetan o el medicamento del mismo laboratorio, pero que es comercializado con otra marca en países de la Comunidad Europa y de países cercanos: España. Bélgica, Suiza, Turquía, entre otros. También traemos de India cuando no se puede conseguir en Europa.

-¿Por qué Europa?
-Porque es la zona que encontramos que cobran cinco, seis y hasta diez veces más barato que en Chile. Allá el sistema está implementado para contener los precios de los medicamentos para no favorecer a las grandes empresas farmacéuticas.

-¿Pero allá los precios se subsidian o se los fijan a la industria?
-La política, en general, no es de subsidiar o de fijación de precios, sino que permitir márgenes que se puedan beneficiar los consumidores y, además, fomentar la competencia, con amplia gama de farmacias.

-¿Cómo una persona puede conseguir un medicamento importado?
-Nos trae la receta. Por ejemplo, tiene un problema de úlcera y el médico le recetó un medicamento que se llama Nexium, que es el original de Omeprazol. Ese medicamento de 28 cápsulas cuesta 50.000 pesos en Chile y en la Comunidad Europa cuesta 5.000 pesos. Con los costos de internación y de transportes, que están muy caros por la pandemia, pueden llegar a 12.000 pesos, incluso con el margen que le aplicamos nosotros por la gestión. Traemos, por ejemplo, el Planquenil, que en Chile se llama Planquenol, que es para la artritis reumatoide y que cuesta 48.000 pesos la caja con 30 comprimidos y nosotros lo traemos como a 8.000 pesos. Los remedios llegan en unos 30 a 45 días desde que son solicitados.

-¿A quién le compra los medicamentos en Europa?
-A distribuidores de medicamentos autorizados en esos países que hemos conocido en todos estos años en este negocio.

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