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Vero Bianchi: "Lo primero que hago cuando despierto es llamar a mi mamá"

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Vero Bianchi

El viernes 11 de diciembre, la periodista Verónica Bianchi (31) iba manejando hasta su casa, en Ñuñoa, luego de un día de trabajo en Chilevisión, cuando se le cruzó una idea urgente. Como no veía a sus padres hace un año, pensó que debía viajar a Buenos Aires, donde viven Gerardo (58) y Verónica Leiva (54), junto con Franco (20), su hermano chico.

Ese mismo día se hizo un examen PCR y, al día siguiente, estaba en el aeropuerto, para tomar un vuelo hacia la capital argentina, donde su familia echó raíces hace más de quince años. "Aproveché mis días libres y partí. Fue un año muy difícil y no todos tienen el apoyo de sus familias y amigos. Hay gente que se ha sentido muy sola en la pandemia. Por suerte, eso no me pasó, pero nada se compara con estar con tus seres queridos. Sé que es un riesgo viajar. Me lavé las manos como unas diez veces antes de subir al avión", explica.

Cuando Verónica tenía 6 años, su padre decidió cruzar la cordillera, desde Punta Arenas hasta Río Gallegos, para trabajar en una empresa de venta de materiales de construcción. Allí estuvo ella hasta los 16 años. El resto de su adolescencia y primera juventud los pasó en Buenos Aires. Allí estudió periodismo deportivo en la Universidad de Palermo. Literalmente, al día siguiente de su titulación, a los 22 años, partió hacia Chile, porque su sueño era retornar al país donde casi no había vivido, pero sin obviar el profundo amor por Gerardo, Verónica y Franco.

"El reencuentro fue muy emotivo. Mis papás, mi hermano y mi sobrino Valentín (13) me fueron a esperar a Ezeiza. No pudieron entrar, pero se quedaron en el estacionamiento hasta que salí. Cuando los vi, fue súper emocionante, porque los extrañaba demasiado", dice.

-¿Qué pasó después?
-Llegué a mi casa, justo a la hora de almuerzo, por lo que mi mamá me tenía preparada una milanesa con puré, que es mi plato favorito. Después, salimos a caminar por los bosques de Palermo, que era lo que más hacíamos cuando estábamos todos juntos. También le dije a mi mamá que me tenía que acompañar a entrenar todos los días. Ella es joven y atlética por lo que no hubo problemas. Hizo ejercicios conmigo a la par.

Bianchi también se hizo el tiempo para sacar a pasear a Mabel, la perrita que acompaña a sus papás, porque Franco, que estudia medicina, vive a dos cuadras. Y Gerardo, su otro hermano dentista, se quedó en Punta Arenas.

"Aparte de las milanesas, comí muchas medialunas. Me compré libros de fútbol, deportes y periodismo, que allá son más asequibles", agrega.

En la despedida, la llevaron al restaurante Dandy, en Palermo, que es donde tiene su casa familiar. "Antes de venirme, fuimos a almorzar carne de cocción lenta, porque la cocinan como unas cinco horas, según dice la carta. Me encanta y cada vez que voy a Buenos Aires vamos a ese local", subraya.

"Mis papás son mis fans número 1. Me ven todos los días en el noticiero por Estadio CDF. Allá se ve CNN Chile, que transmite fusionado con Chilevisión, por lo que no se pierden el bloque deportivo. Me dijeron que se sienten orgullosos de mí. Siempre me lo dicen, pero hace un año que no lo hacían mirándome a los ojos. Me emocioné porque saben lo que me ha costado todo", cuenta.

-¿Lloró?
-No, porque quiero que ellos siempre me vean bien. Mi familia es mi vida entera. No es fácil estar lejos. Hablamos como seis veces en el día. Lo primero que hago cuando despierto es llamar a mi mamá.

-¿Qué habla con ella?
-La llamo todas las mañanas para preguntarle sobre cómo durmieron y cómo amanecieron. La llamo antes de entrenar, como a las 8 y media de la mañana. Hablamos todo el día, la verdad. Sí o sí, conversamos cuando salgo de trabajar, después del noticiero.

-¿Cuál es el momento en que más los extraña?
-Probablemente, en la tarde-noche, cuando una se pone a conversar y a resumir la vida.

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