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La historia de Toing, el toro díscolo que deambuló por la Alameda

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La historia de Toing, el toro díscolo que deambuló por la Alameda

Don Félix cuenta que eran más o menos las 7 de la mañana de este domingo cuando una serie de extraños gritos lo hicieron saltar de su cama. Era gente que decía cosas ininteligibles, como si participaran de un rito para hacer llover: iajaaaaa!, iejaaaa!, ¡yujuuuuu!

Se vistió rápidamente, abrió la puerta de su casa, ubicada en el paisaje Las Araucarias, en la Villa Fernando Guarda, Estación Central, y lo que vio lo transportó a una de esas películas de vaqueros, donde un puñado de extras arrea miles de cabezas de ganado para conquistar el Oeste. Con un par de detalles.

No era el Lejano Oeste, era la superurbanizada Estación Central. Los vaqueros eran carabineros, más uno que otro vecino que se sumó al operativo. Y no eran miles cabezas de ganado, sino una sola, la de un toro, que, según se enteró después don Félix, había deambulado de madrugada por la Alameda, Avenida Ecuador y por calles intermedias, hasta llegar al antejardín de su casa, donde tiene un modesto pastito que el animal intentó desayunarse.

"No comió casi nada, el toro estaba medio asustado", dice don Félix, exculpando al pobre animal.

Don Félix dice que al toro finalmente le pusieron una soga al cuello, no como en las películas tampoco, laceándolo a la carrera, sino con suavidad y sosiego, y lo amarraron a un árbol. Algunos vecinos le dieron agua y pasto.

Algunas horas después apareció un camión de la Caballería de Carabineros para llevarse el animal. Y también apareció la supuesta dueña.

"Según esta mujer, durante la noche unas personas le entraron a robar dos vacas y el toro que tenía en un sitio eriazo ubicado en el límite entre Lo Espejo y Estación Central", cuenta el mayor Enrique Vielma, de la 21 a Comisaría de Carabineros. "Según su versión, como parece que el toro es medio díscolo, los malhechores no lo pudieron subir al camión, así que lo dejaron botado. El toro se puso a deambular hasta que lo vieron en el estacionamiento de una clínica y dieron la alerta. Ah, y dijo que el toro se llama Toing".

Toing fue devuelto al sitio eriazo desde donde supuestamente lo sustrajeron (no tiene marcas de identidad de ningún tipo), mientras carabineros presentaba dos denuncias: una a la fiscalía por abigeato, y otra dirigida contra la propietaria del animal en el juzgado de policía local por tenencia responsable.

El mito del rojo

Yarela Oyarzo, presidenta del Consejo Regional Llanquihue del Colegio Médico Veterinario, aclara que los toros pueden ser peligrosos o no dependiendo de cómo los críen.

"Si está criado para la reproducción, será manso. A estos animales les mantienen los cuernos cortos para que no dañen a las personas y al resto de los animales. Pero si está criado para las plazas de toros, cosa que aquí no ocurre, serán muy peligrosos. Pero de que los toros pueden atacar a las personas y provocarles la muerte, lo pueden hacer", advierte la veterinaria.

La principal arma de ataque de los toros, dice Oyarzo, es el golpe de coz. "Los toros se dan vuelta y pegan esta tremenda patada con las patas traseras; pueden provocar la muerte o daños tremendos", previene. "La embestida frontal es un agresión secundaria, aunque se da".

-¿Es cierto que los toros se ponen violentos cuando ven algo de color rojo?
-Eso es un mito, no se ponen violentos por eso. Lo que realmente los altera es el movimiento. La capa de los toreros los altera porque se mueve y parece aumentar y disminuir de tamaño. Por eso atacan.


-Si me encuentro con un toro en la calle, ¿qué debo hacer para no resultar herido?
-Bajar la mirada, nunca mirar al toro directo a los ojos y alejarse lentamente de él sin darse vuelta nunca, sin jamás darle la espalda al animal.

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