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Camilla Salas cuenta cómo se prepara para trabajar en los negocios de su papá

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Camilla Salas cuenta cómo se prepara para trabajar en los negocios de su papá

Camilla Salas tiene 21 años, estudia Ingeniería Comercial en la Universidad Adolfo Ibáñez y ya completará el tercer año de la carrera. Al igual que miles de jóvenes, está inserta en la dinámica del estudio online y extendió sus horas encerrada en la casa por culpa de la pandemia. "Sólo salgo para cosas puntuales y juntarme con mi papá", cuenta.

Precisamente, la hija mayor del Matador Salas (la otra heredera es Catalina) aprovecha los encuentros con su progenitor para ponerse al día, hablar de sus existencias, comer algún manjar, pero fundamentalmente para realizar ejercicios acompañados, una dinámica en la que llevan un par de años juntos: ambos participaron en los IOK del Maratón de Santiago de 2018 y Camilla es parte del equipo Adidas Runners, una comunidad global de corredores.

"Llevo más de dos años en el team y el deporte siempre fue un punto en común para nosotros. Siempre me gustó ir al gimnasio, en el colegio practiqué todos los deportes y también jugué hockey. Y por eso ahora con mi papá entrenamos juntos todas las semanas un par de días. Hacemos un calentamiento bien rápido y después entrenamos cerca de una hora u hora y media. Las cargas de peso que puedo levantar las tengo claras, pero mi papá siempre me va a ayudando y asesorando", relata Camilla.

Sin embargo, no sólo el deporte es un punto de encuentro entre Camilla y el Matador, hoy de 45 años. En sus conversaciones sobre la vida también se va pavimentando el relevo que necesita Salas en sus negocios y Camilla dice estar preparándose para asumir ese relevo.

"Pretendo terminar de estudiar obviamente, y después voy a tomar las cosas de mi papá sí o sí. Tenemos los arándanos y un par de cosas más que las pretendo tomar yo. Y si se puede quizás estudiar en el extranjero sería ideal. Me tengo que preparar mucho en el área de gestión y administración. No sé si me gusta tanto la parte del campo, soy mucho más de ciudad. Me gusta Temuco, pero prefiero Santiago mil veces. Lo que sí tengo claro es que no será nada relacionado con el fútbol ni el equipo de mi papá, jajajá.

-Pero para monitorear los arándanos tendrá que viajar.
-Sí, tengo súper claro que voy a tener que ir al campo para controlar todo, pero será parte de un trabajo que me entusiasma mucho: los arándanos los tenemos para exportación y es un negocio que va súper bien.

-¿Es de las hijas que alguna vez cuestionó al papá?
-Sí. Lo amo, nos llevamos increíble, pero también reconozco que soy súper cuestionadora. Le digo a mi papá cuando algo no me gusta y él lo sabe. Tengo un carácter súper fuerte, soy muy dura para decir las cosas. Ahora mi papá también es súper enojón, así que me debe entender, jajajá. ¿Con mis pololos? Mi papá es terrible, es muy celoso. En el caso que haya pololo o algo así, se tiene que presentar después de bastante tiempo. Aparte que él es súper estructurado y nos dice lo mismo con mi hermana: primero el estudio, luego todo los demás.

-¿Y ya que entrenan juntos, qué es lo que más le gusta de esta idea de papá e hija haciendo ejercicios?
-Todo. Lo pasamos bien y nos reímos mucho. Siempre nos hemos cuidado por un tema de salud más que físico y ahora estar con él me hace muy feliz, siempre he sido súper papona, aunque también soy mamona (su mamá es Carolina Messen), súper apegada a los dos. Pero claramente entrenando es cuando más compartimos. Yo vivo con mi mamá, pero ahora últimamente me vengo todos los días para entrenar con mi papá a su casa. Nos programamos en la noche, y nos hacemos el tiempo, aunque él obviamente siempre está con muchas cosas para hacer. No hay un día que no hablemos.

-Su papá físicamente se ve muy bien.
-Yo encuentro que se ve súper bien. Mi papá entrena todos los días, está súper flaco, pero se alimenta bien. No está en los huesos tampoco, sino que es un flaco musculoso. Lo bueno es que estamos todos sanitos. Y la verdad es que con el tema de la alimentación no andamos tan preocupados, el fin de semana a veces se puede chanchear, aunque yo ahora fui al nutricionista y me hizo una pauta para el verano porque me descuidé un poco en la pandemia y tengo ganas de marcar y tonificar un poco. Ahora mi debilidad son las pastas, ahí se complica un poco más. Los años que mi papá jugó en Italia parece que influyeron, jajajá.

-¿Le incomodó alguna vez el hecho de que él fuera famoso y que interrumpieran sus momentos por ejemplo?
-Una se acostumbra al final. Igual desde que tengo memoria siempre ha sido así, pero obviamente da lata que cuando estás almorzando y casi con la cucharada en la boca, llega alguien y le habla. Pero está bien, se entiende y se fue haciendo algo normal en mi vida.

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