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Martina Araneda
El lunes Marcela Vacarezza subió una foto en su cuenta de Instagram, @marcelavacarezza_, con un decálogo que escribió ahora que se fue a vivir a Miami con sus hijos Florencia y Vicente, para acompañar a Rafael Araneda durante su trabajo para Univisión. El post de su mamá gatilló en Martina, hija mayor del clan, un ruido que expresó horas después en su casilla de la misma red social, @martinaaraneda y que ahora detalla.

"Me molestó que mi mamá tuviera que subir ese decálogo. Como que tuviera pedir perdón desde ya porque se fue a Miami y pedir disculpas porque subirá fotos en la playa o en traje de baño, según lo que escribió. Lo vi y pensé: por qué, por qué tiene que hacer esto y ahí subí mi video", explica Martina, de 19 años.

En el video de ocho minutos que subió la estudiante de derecho de la Universidad Católica hablaba justamente de eso. "Me aburrí. Me aburrí de que me critiquen y me juzguen y que me descalifiquen por quienes son mis papás, por mi lugar de nacimiento, por mi forma de vivir la vida, por mi físico, por mi pelo, por mi cara, por mi ropa".

-¿Le dicen muchas de esas cosas?
-Sí, y toda la crítica está basada en un prejuicio, lo que se ve desde afuera y simplemente que eres cuica, entonces no hay argumento en ese tipo de comentarios. Me molesta tener que pensar qué voy a subir a mis redes sociales por miedo a que me critiquen o tiren mala onda. O que no puedo opinar desde mi posición de privilegio. Se acabó, no lo pienso más.

-¿Por qué no puso privada su cuenta de Instagram?
-Lo pensé muchas veces, pero ¿por qué? ¿por qué debería hacerlo? Que mi perfil sea público no le da el derecho a otro de opinar algo de mí. Ahora, también hay gente que te tira buena onda.

-¿Sabía que con ese video se exponía más?
-Sí, pero decidí hacerlo para desahogarme después de lo de mi mamá, decir desde ya que no voy a aguantar más nada, ni descalificaciones, ni mala onda gratuita y, a la vez, que la gente que es criticada en redes sociales deje de normalizarlo, porque no lo es.

-¿Qué le dijeron sus papás?
-No avisé a nadie porque hago las cosas cuando me nacen. Cuando lo vio mi mamá en mi Instagram me llamó. Su primera preocupación fue porque pensó que me había pasado algo. Ahí le dije que no podía quedarme callada.

-¿A usted le han afectado las críticas?
-Ya no porque sé quién soy, sé lo que valgo, sé mis valores y el cuero de chancho lo tengo, pero cuando tenía 14 ó 1 5 sí me afectó.

-¿De qué forma?
-Me afectó que me compararan continuamente con mi hermana (Florencia), decían que ella y mi mamá son rubias, que en realidad se parecen mucho, y que yo no era tan rubiecita, que no era tan agraciada. Saqué los colores de mi papá. En esa época no sabía cómo tomármelo y me preguntaba qué le puedo hacer a mi pelo, cómo puedo estar más flaca, qué ropa me pongo, me hizo cuestionarme lo que comía. Una niña de 1 5 años no tiene por qué estar cuestionándose esas cosas.

-¿Qué tan rudo es ser hijo de alguien conocido, Martina?
-Yo estoy orgullosísima de ser hija de Rafael Araneda y Marcela Vacarezza, pero sí hay prejuicios de una parte de la gente que cree que me conoce, que dicen que soy mimada, que no hago nada. Pero miro mucho más allá de mi realidad. Desde mi realidad de privilegios puedo opinar y tratar de cambiar algo. En general, los hijos de personajes públicos podríamos aprovechar esta situación para darles voz a otros.

-¿A qué se refiere?
-El ser hija de alguien conocido te da una posición donde la gente te escucha. Tenemos que aprovechar eso para terminar con los prejuicios y hacer algo. Ayudar desde esta vitrina que te da ser hijo de, ayudar con las injusticias.

-Decidió no irse a Miami con su familia, ¿qué tal le va acá en Santiago?
-Mis papás me apoyaron en esta decisión de quedarme. Decidí hacerlo por los estudios y porque siento que mi futuro está acá. Tengo el presentimiento de que algo tengo que hacer acá. Y hasta ahora lo llevo bien, me quedé en la casa con mi abuela y mi tía que viven con nosotros. Siempre he sido más independiente, me gusta tener momentos sola y pienso que uno tiene que soltar la mano de papá y mamá para seguir adelante."

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