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Germán Bannen
"La ciudad es esta en la que estamos parados, no es una teoría. Nada de lo que tú puedas aprender está en los libros, en revistas, en profesores, sino que está ahí. La ciudad, hoy, aquí. Usted tiene que salir, mirar, encontrar un problema y decirme cómo lo resuelve; eso es la arquitectura, pero un problema real, que usted lo vio y lo sintió, y el arquitecto es el que tiene respuestas a ese problema. Así me enseñaron en Valparaíso".

Germán Bannen estudió arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso y esa formación fue tan marcadora como el magíster que cursó en el instituto del arquitecto Konstantino Doxiadis, en Atenas. El propósito de esa primera etapa siempre fue regresar a Chile para aplicar los conceptos aprendidos en el lugar donde vivía, en su ciudad.

Esta coherencia irreductible cruza La ciudad de Germán Bannen , documental de Gabriel del Favero y Ana Rodríguez que acaba de ser liberado. La película repasa la biografía del autor de obras emblemáticas como el Parque de las Esculturas, la Plaza Pedro de Valdivia y la remodelación de la avenida Pocuro.

En primera persona, Bannen —Premio Nacional de Arquitectura en 2003, muerto en octubre del año pasado- aborda su trabajo en la comuna de Providencia, de la que hizo un plano regulador que procuraba convertirla en una ciudad-parque. Bajo este concepto, por ejemplo, trazó la avenida Nueva Providencia.

"Germán entendió que el mundo que le tocaba vivir, que nos toca vivir, es un mundo urbanizado. Desde esa primicia es que tanto su trabajo como arquitecto y como docente se centro en descubrir, estudiar y reconocer 'la ciudad como algo real, con personas reales, con requerimientos concretos, con deseos y también con sueños'. La idea de la ciudad como teoría o como mercancía estaba fuera de su vocabulario", explica Gabriel del Favero, nieto de Bannen.

Agrega que "uno del los leitmotiv de su oficio como arquitecto fue el concepto de escala; en sus propias palabras, es recuperar la medida adecuada. Esto permitirá recuperar nuestras ciudades como lugares que den la posibilidad a sus ciudadanos de habitar en ellas. Saber leer la vida en cuanto a su necesidad de espacio está en el origen de la obra de arquitectura. Pero toda arquitectura se construye en un tiempo y un espacio reales; el tiempo es el nuestro, el que nos toca vivir, y su espacio es el sitio, un terreno real"

-¿Los arquitectos debieran vivir donde trabajan?
-Creo que es fundamental para un arquitecto conocer el territorio donde habita y donde se desempeña. Pero lo esencial pasa por lo que Germán llamaba "reconocer el origen, el presente y el destino de un lugar". Es poder reconocer esas cualidades y entender su geografía y como habitan las personas de ese lugar, con el objetivo de crear soluciones a problemas reales de la ciudades.

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