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Natalie Lubascher y su síndrome de abstinencia: "Es bien desesperante"

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Natalie Lubascher y su síndrome de abstinencia
Natalie Lubascher vive en un departamento y en el último mes su rutina cambió drásticamente. Ella lo resumió así este martes en Instagram: "Aquí en pleno colapso mental por la falta de piscina. Síndrome de abstinencia nivel 10 mil". Natalie se dedica al nado sincronizado desde los seis años y lleva un mes sin poder entrenar en la piscina del Estadio Nacional.

Natalie compite con Kelley Kobler (en Instagram son @kelleynata), pero como dueto han debido aplicar distancia social en las últimas semanas, aunque hablan todo el día por teléfono para no perder el contacto. Con la selección nacional se estaban preparando para un Sudamericano cuando vino el cierre de las instalaciones deportivas por el coronavirus.

"Es muy difícil no ir a la piscina porque en la casa, aunque una salte todo el día como un mono, no reemplaza la sensación de tirarse al agua. Es terrible porque estamos acostumbrados a entrenar ocho horas diarias, de las cuales cuatro o cinco eran en la piscina. Yo no floto hace más de un mes y es bien desesperante. No estoy acostumbrada a la gravedad además", explica la deportista de 30 años, que reconoce que los nadadores están todos en la misma situación en sus casas.

-Hábleme de la gravedad.
-Entrenando en casa una puede pegarse un saltito, pero está de vuelta de inmediato en el piso. Los deportes acuáticos son los que requieren más horas de entrenamiento y es principalmente porque son en otro medio que no es el típico de los seres humanos. Es como un piloto que debe cumplir muchas horas de vuelo. Lo increíble de estar en el agua es que uno tiene total libertad de moverse como quiera, en cualquier dirección y es como volar. En la selección, de repente armamos torres como las cheerleaders y tiramos a una volando, después una se cruza, nos metemos debajo del agua, pasan muchas cosas.

-¿Cómo se manifiesta la abstinencia del agua?
-Mi equipo y yo hemos estado bajoneadas, de repente mal genio, ansiosas, estresadas, y cuesta identificar a raíz de qué viene esto. Se piensa que, claro, es por el distanciamiento social, que también afecta, pero yo te diría que más que no ver a la gente, a mí me tiene mal no ver el agua. El encierro es heavy y en mi caso es como tener un oso polar en Africa, este no es mi hábitat. Si después de esto no dejamos de tener zoológicos en el mundo es porque como especie no hemos entendido nada.

-¿Qué hace sin una piscina?
-Tratamos de buscar alternativas temporales, pero es difícil. Por ejemplo, un día con la selección todas teníamos que grabarnos de cabeza, moviendo las piernas de la misma forma que las movemos cuando tenemos la cabeza bajo el agua, con la música de la coreografía y es un poco emular un entrenamiento, pero es distinto. Hemos estado viendo muchos videos, que es parte de nuestro entrenamiento, pero ahí se nos parte el corazón, se nos cae alguna lágrima.

-¿Le asusta retroceder mucho en su nivel?
-Sí, obviamente estamos preocupadas porque al estar tantos días separadas se pierde mucho el timing, la sensibilidad con el agua, la exactitud de los movimientos que uno necesita coordinar. Esta es una escalerita que se construye paso a paso y no es que nos quedemos en el escalón siete, stand by, y luego retomamos al ocho porque perderemos condición física, afinidad con el agua y motricidad. Es terrible, pero es transversal a todos los deportistas.

El sicólogo Rodrigo Cauas confirma que los deportistas pueden desarrollar un síndrome de abstinencia ante la falta de ejercicio. Recomienda trabajos de visualización. "Los deportistas diariamente con el entrenamiento secretan una serie de sustancias de la familia de las endorfinas. Si el cerebro empieza a echar de menos esa dosis, el cuerpo reacciona frente a la abstinencia con síntomas leves, como fatiga, trastornos del sueño, irritabilidad u otros más complejos. Al no poder estar en la piscina, se puede suplir ese trabajo con la visualización y realizar tres o cuatro sesiones idealmente, de 10 a 15 minutos al día. Visualizar implica recrear en la cabeza imágenes, sensaciones, olores y sonidos y con estos ejercicios se involucran las mismas áreas cerebrales que cuando se realiza la acción concreta, en este caso nadar", explica el docente del magíster de Entrenamiento Deportivo de la Universidad Mayoc

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