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Fran García-Huidobro: "Ya estoy recuperada y sana"

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Fran García-Huidobro
Francisca García-Huidobro empezó su cuarentena seis días antes que el común de los chilenos. La animadora de Canal 13 fue sometida a una cirugía para extirparle un cálculo renal el 10 de marzo pasado. El procedimiento no resultó -"el riñón lo encapsuló", explica ella- y a partir de esa fecha inició su aislamiento total con su hijo Joaquín.

"El primer tiempo estaba un poco apaleada por la operación, no tenía muchas ganas de hacer cosas, pero ya estoy cien por ciento recuperada", dice la conductora que en diciembre del año pasado pasó casi un mes hospitalizada por una infección bacteriana que le provocó una septicemia y una insuficiencia renal severa.

-¿La dieron de alta?
-Sí, hace un par de semanas el doctor me dijo que ya no tengo anemia, que ya superé mis problemas. Las primeras semanas estuve con ejercicios para fortalecer la musculatura porque quedé con problemas para subir y bajar escaleras, pero ya lo superé. Se hizo una junta médica y resolvieron dejar el cálculo encapsulado, porque es muy grande y para sacarlo habría que romper el riñón. Me dejaron con controles periódicos y ante cualquier sospecha o dolor tengo que correr a la clínica. Pero ¿quién llega a los 46 años sin ninguna pifia?

-¿Tiene que tomar alguna precaución especial para evitar contagiarse con coronavirus?
-Me vacuné contra la influenza, pero no soy una paciente de alto riesgo. Estuve 40 días guardada en mi casa, sin salir a ninguna parte, porque el canal también se preocupó de cuidarme de manera especial. Ahora retomé el programa ("Sigamos de largo") y con Sergio Lagos (su coanimador) armamos dos equipos de trabajo. Una semana va uno, la siguiente el otro y así.

-¿Le da susto enfermarse?
-Yo soy súper poco sicópata, así que no ando perseguida que tengo tos o que me duele la cabeza. Sí tomo precauciones. En el canal ando con guantes y mascarilla, nos controlan la temperatura. El coronavirus tiene sus complicaciones, pero para alguien que pudo haberla no contado... No sé cómo explicarlo porque no quiero bajarle el perfil. Pero yo pude no estar hoy hablando contigo, entonces todo lo demás se puede, es un sacrificio pequeño. Eso se aplica en todo: sí, te puedes quedar en tu casa, sí puedes estar sin ir al mall a comprar, sí puedes no ir al cine, a comer a un restaurante.

-¿Le afecta el tema de la distancia social?
-Me encanta. Encuentro que uno debería escoger a quién saluda de beso y abrazo. Ojalá eliminen el saludo de beso de manera permanente. Sí extraño los abrazos de mi papá. Lo he visto una sola vez desde lejos y me dio pena no poder abrazarlo. También extraño mucho a mis hermanos. Echo de menos ir al estadio (es hincha de la UC) con Joaquín, mi papá y mi hermano.

-Se ve más repuesta físicamente.
-Es que subí cinco kilos y creo que tengo el peso ideal para una persona de mi contextura. Yo mido 1,60, cuando llegué a la clínica (12 de diciembre) pesaba 45 kilos, ahora estoy en 50 kilos y medio. Yo creo que me relajé en la cuarentena, aparte que hago las cuatro comidas diarias que me pidió el doctor. Me siento bien así, siento que tengo el traste un poco grande, pero encuentro que estoy bien así.

-¿Cómo ha vivido el encierro?
-Me ha tocado harta pega con Joaquín (su hijo de 14 años), él está con clases online y aparte de eso tiene que hacer sus tareas, guías. Yo me preocupo de dejar una hora del día que sea simpática, que no se pase todo el día estudiando.

-¿Cómo se las ha arreglado en los temas domésticos?
-Mi nana es de Concepción, cuando empezó la cuarentena más estricta ella se fue al sur y para mí fue bastante difícil al principio, jajajá. Yo no sé cocinar nada y tuve que aprender nomás. Joaquín tampoco sabía hacer ninguna tarea doméstica y hemos aprendido juntos las labores de la casa.

-¿Se las dividen?
-Exactamente. Joaquín tiene clases hasta las dos de la tarde, así que yo cocino. Pero en la mañana se prepara y sirve su desayuno. Yo lavo la loza y él seca y guarda, yo paso la aspiradora y él me mueve los muebles más pesados. Yo lavo y cuelgo la ropa, él la descuelga y la dobla. Hemos hecho un buen equipo.

-¿Por qué no sabía cocinar?
-Para que no me pelen, esto es algo que viene desde mi abuela que no sabía preparar ni un huevo. Mi mamá cuando no había nana en la casa nos preparaba huevo revuelto con arvejas. ¿De dónde podría haber aprendido? La cocina no es mi ambiente. Aparte yo tengo un rollo con la comida. Me encanta la comida chatarra y a mi hijo también. Esta casa podría haber sido el despeñadero del delivery. También soy seca para el aperitivo, para preparar la pastita de atún, el queso crema con salsa de soya y sésamo, pero he tratado por todos los medios de seguir teniendo una alimentación sana. He recurrido harto a los productos congelados. Hay hasta asados de tira bien ricos que vienen listos para echarse en la olla. He hecho harto arroz y tallarines, pero me han tenido que enseñar todas las veces porque se me olvida.

-¿Cómo ha funcionado la convivencia?
-Bien, lo que no significa que no lo haya retado por alguna tarea del colegio o algún tema doméstico. Yo me he propuesto que esto funcione bien y raya para la suma lo hemos logrado. Con Joaquín estamos acostumbrados a pasar mucho tiempo solos. Durante varios años nos fuimos un mes de vacaciones a Nueva York, donde arrendábamos un departamento de 40 mts cuadrados. Además, viene muy de cerca la recomendación, pero mi hijo es muy simpático y eso hace más llevadero cualquier cosa.

-¿Hay algo que haya aprendido en esta cuarentena?
-Que todo se puede, aunque quiero dejar súper claro que lo digo desde el Olimpo, desde el privilegio de vivir en una casa con jardín, donde tengo Netflix e internet para ver muchas series y películas. También he aprendido un montón a usar las redes sociales.

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