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Evelyn Ortiz cuenta por qué se cambió el apellido a los 15 años

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Evelyn Ortiz cuenta por qué se cambió el apellido a los 15 años
Evelyn Ortiz no siempre fue Evelyn Ortiz. Hasta los 15 años, su nombre era Evelyn San Juan y, de hecho, aún conserva ese apellido en su firma. Pero lo que pasó en septiembre de 1992 marcó su vida para siempre: en ese mes sus padres, José San Juan y Albina Quezada, murieron con cuatro días de diferencia. Ella solo tenía 9 años.

Evelyn dice que se acuerda de esa época. Sus papás pasaban más en el hospital que en la casa y ella no podía ir mucho de visita por su edad. "Ellos eran mayores para ese tiempo, comparados con los papás de mis compañeros de colegio. Cuando fallecieron, tenían 55, 58 años. Tenían diabetes, pero antiguamente la gente no se cuidaba con la alimentación, no le tomaba el peso y eso provocó otras enfermedades. Mi papá tuvo una trombosis. Fue largo el proceso de ellos enfermos. Los empecé a ver mal cuando tenía 7 años. Ahí una ya se daba cuenta de que hacían tratamientos, que iba una enfermera a la casa o que, de repente, se tenían que hospitalizar", relata. No tiene muchas fotos de infancia, pero los recuerda como personas muy generosas.

Su padre murió el 7 de septiembre y su madre el 11. "Fue súper rápido todo. Me acuerdo de que estaba en el funeral de mi papá, mientras mi mamá todavía estaba en el hospital, inconsciente. Todos pensando cómo le íbamos a contar y, entre que pasó eso, falleció nomás. Por un lado, sentí que descansaron mucho porque verlos así ya no era ver a mis papás", asegura. José y Albina tenían una pensión en su casa, que era grande, como todas las de su sector en Curicó. Con Evelyn eran muy cercanos, dormían en el mismo dormitorio, junto a su hermana mayor, y la motivaron a que partiera corriendo de muy niña: la mandaban a comprar y le tomaban el tiempo.

Su familia se desmoronó a partir de ese momento. "Se fueron los dueños de casa. De ahí nuestra vida fue totalmente distinta, muchos tuvimos que cumplir distintos roles, trabajar. No estaban los medios económicos".

Lo que vino después, Evelyn lo resume así: "Yo puedo decir que he tenido dos papás y dos mamás. Aunque todo eso se dio con el tiempo". Cuando sus padres murieron, su hermana mayor, María Teresa, pasó a hacerse cargo de ella junto con Omar Ortiz, un amigo de la familia. "A María Teresa yo le digo mamá", reconoce. Con ella vivió en la misma casa y a Omar lo veía a diario porque trabajaba en la feria, a media cuadra de su hogar. Él asumió la imagen paterna.

"Hay historias que son complejas de entender, pero pasan mucho fuera de la capital. No era raro antes que muchos se fueran de su casa a trabajar a otros lados, a la suerte nomás. Así fue la historia de mi papá, Omar Ortiz. Yo siempre lo vi como un tío que estaba en la casa y nos ayudaba. Era muy cercano a mis padres y lo apoyaron mucho", cuenta Evelyn.

Cuando iba en primero medio, en el colegio, adoptó el apellido Ortiz. "De chica me molestaban mucho, me trataban de huacha. Era complicado porque, para cualquier permiso, necesitaban a los papás. Mi tío era soltero, él no tiene más hijos, y me lo ofreció: '¿Por qué mejor no le doy mi apellido? Yo la quiero como hija'. Se dio natural".

Evelyn trabajó desde los 9 años en la feria. "Mi papá aún distribuye en el Patio Mayorista. Vende uva, paltas, limones", cuenta. Un día Omar le dijo que ese lugar ya no era para ella. Tenía 15 años.

Entonces encontró pega de promotora en un supermercado. Trabajó por mucho tiempo en eso y se pagó la universidad, a la que entró a los 23 años para estudiar pedagogía en educación física. Antes, a los 19, se fue de su casa. "Arrendé una pieza. Yo siempre quise irme de la casa, sentía que si me quedaba ahí no iba a lograr mis sueños. Necesitaba libertades, en mi casa eran muy estrictos. Mi mamá no estaba obviamente de acuerdo, pero mi papá me dijo que sabía que me iba a ir. Tuve varios días difíciles, pero que me faltara para comer nunca fue tema. Yo me crié con carencias, eso no me daba miedo", relata Evelyn. En 2016 llegó a vivir a Santiago: ahora dicta talleres en una municipalidad y aparece en un programa fit de ESPN.

-¿Su día más difícil?
-Hubo un día con mis amigas que me quedó grabado. Yo estaba con un dolor de muela terrible y me habían ido a ver a la casa. Me recomendaban comprar un remedio que vendían a dos lucas, pero a mí me daba vergüenza decirles que no tenía plata. Hasta que insistieron tanto que les tuve que contar. "iPero cómo te quedái callada!", me dijeron. Pero yo nunca fui así y ni pensar en pedirle a mi familia. Eso no estaba en mi cabeza.

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