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Mi hijo Bautista puede ser parte del recambio del tenis chileno
Durante toda esta entrevista, Horacio De la Peña tiene el teléfono móvil en la mano y, cada cierto rato, se queda pegado mirándolo. Son los mensajes que le mandan para contarle cómo va su hijo Bautista, de 10 años, en un partido que está jugando en Talca.

El "Pulga" vive con su mujer, Lorena Chillura, asesora de imagen. Tiene cinco hijos: aparte de Bautista, están Valentino (12), Francisca (15) y las gemelas Camila y Guadalupe (24). Pero el "conchito", Bauti, es la esperanza de continuidad tenística de la familia.

"Bautista es loco por el tenis. Ya está decidido a ser jugador tal como me pasó a mí a los 9 años cuando empecé a ganarles a los de 13", dijo.

-Sáquese el babero de papá y asuma el rol de entrenador y comentarista. ¿Cree que Bautista puede llegar lejos?
-Tiene condiciones, sin duda. Ya está enfocado en el tenis lo que es muy importante a su edad. Cuando me acompaña a los ATP y me ve conversando con otros entrenadores o tenistas escucha muy atento y saca conclusiones para su juego. Yo le veo futuro. Veo que puede ser parte del recambio del tenis chileno. Yo creo que hay material en Chile para que este deporte pueda entregar nuevas figuras y Bauti puede ser parte de ese grupo.

-¿Usted lo entrena o le da consejos?
-Lo entreno. Es mi pupilo.

-¿Y no cree que eso puede ser perjudicial la relación padre-hijo? Dicen que usted es exigente como entrenador.
-Soy muy exigente. Mis dirigidos, incluido Fernando, terminaban mirándome feo porque siempre fui el malo de la película a la hora de entrenar. Con Bautista soy igualmente de exigente pero no ha habido quiebres hasta ahora y por eso no hemos pensado en buscarle otro entrenador. Por lo demás, con Bautista somos de hacer otras cosas juntos cuando somos simplemente el papá y el hijo.

-¿Qué les gusta hacer juntos fuera del tenis?
-Hacemos deportes en general, nos gusta preparar asados y somos fanáticos de River.

-¿Usted es asadero de esos que dan clases en la parrilla?
-Soy muy bueno en la parrilla. He ganado apuestas y en mi casa siempre hay invitados a comer asado.

-¿Tiene cortes de preferencia en Chile?
-Sí: las entrañas, el ojo de bife y el asado.

-Claudio Borghi dijo que el chileno tenía la pésima manía de dar vuelta la carne a cada rato...y que la terminaba mareando.
-Totalmente de acuerdo con Borghi. ¿Para qué hacen eso?

-¿Hay algo de comida que eche de menos de Argentina?
-No tanto. Soy fanático del dulce de leche, pero el manjar chileno está bien. Y los alfajores también aprueban.

-Vamos a su fanatismo por River. ¿Lloró cuando descendió?
-Estuve a punto...Estaba en Londres y eran las tres de la mañana. Tenía la radio internet bajita porque Fernando estaba descansando en otra habitación. Me podrí. Y lo peor fue al día siguiente cuando recibí cientos de mensajes de los odiosos de Boca. Pero a la larga descender nos hizo más fuertes.

-¿Ve fútbol en Chile? ¿Le gusta algún equipo?
-No. Soy de River fanático, mal. No hay espacio para nadie más. Solo para AC DC.

-¿Por quién va cuando juegan las selecciones de Chile y Argentina?
-En eso no me pierdo: por Argentina. En tenis voy por Chile y de hecho me ha tocado jugar y ganarle a Argentina. Soy profesional. Pero en el fútbol, soy Albiceleste.

De la Peña analizó el estallido social y lamentó los hechos de violencia: "Si millones están en contra de algo, quiere decir que hay que hacer cambios"

Pese a que se le prometió tras los Juegos Olímpicos de Atenas, Horacio de la Peña no recibió la nacionalidad por gracia por parte del gobierno chileno. Sigue siendo argentino, pero tiene carnet chileno y, por tanto, derechos ciudadanos como votar.

-Como ciudadano chileno, ¿cómo ha visto el estallido social?
-Me ha dado mucha pena la destrucción que ha derivado de ello. Soy un tipo totalmente anti violencia y no entiendo qué razón hay en destruir cosas que, en definitiva, son para la gente.

-¿Eso inhibe para usted las causas de las protestas?
-Creo que eso las deja en segundo plano y no debería ser así. Porque es obvio que hay un malestar grande. Si fueran dos personas que alegan por algo no sería importante. Pero si, como ha pasado en Chile, son millones los que están en contra de algo, quiere decir que hay que hacer cambios.

-¿Qué demanda social le hace sentido a usted?
-Por ejemplo, la de los costos de los remedios y la colusión de las farmacias. Un remedio que cuesta 20 lucas, en realidad cuesta dos lucas como genérico y a la gente no se lo dicen. Es inentendible. Yo podría aceptar si lo venden en 20 lucas y el otro en 18 lucas, pero no eso. Es un abuso.

-¿No ha pensando volver a Argentina?
-Es que en Argentina es imposible vivir. Es de locos. Sea el gobierno que sea, de Macri o de Fernández, es un país que solo le da opciones a los de siempre, a los poderosos y a los políticos. Aquí, al menos, uno puede intentar hacer un emprendimiento. Allá solo te ponen impuestos impagables y te cobran 20 por ciento más de intereses cada mes en tus tarjetas.

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