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Médicos operaban un tumor cerebral y se cortó la luz
El equipo de neurocirujanos del Hospital Barros Luco, uno de los seis más importantes de la capital, debió ocupar este miércoles las linternas de sus celulares para alumbrar el pabellón de operaciones y concluir una cirugía de tumor cerebral. Según informó el hospital, el grupo de profesionales pasó cerca de 45 minutos en penumbras antes de finalizar exitosamente la intervención. El paciente había ingresado al pabellón a las 9 de la mañana y la operación terminó recién 12 horas después.

La doctora Gisella Castiglione, directora del Barros Luco, explicó que hubo dos cortes de luz durante la tarde del miércoles: uno a las 18 horas, que duró solo 15 minutos; y otro a las 21 horas, que afectó directamente al paciente que estaba siendo operado en uno de los pabellones de urgencia del hospital.

"El corte de luz no fue por una causa externa. Por eso el equipo electrógeno no se activó. No es que estuviera malo, sino que algo ocurrió en nuestro circuito de electricidad. No se sabe todavía la causa", aseguró Castiglione. Un dato: los equipos electrógenos se instalan precisamente en los hospitales para dotar de energía eléctrica cuando se corta la luz en el sector.

El hospital, agregó la directora, también recibió el apoyó de Bomberos, quienes cooperaron con generadores de electricidad para iluminar el recinto. Castiglione aseguró que se quedaron sin luz dos pabellones de urgencia en el corte de energía de las 21 horas.

Según informó el Ministerio de Salud, la cirugía pudo continuar no solo por la iluminación artesanal de los médicos, sino que también porque las máquinas del pabellón tenían la carga suficiente en sus baterías para seguir funcionando.

¿Qué pasó con el paciente? La directora afirmó que se está recuperando en la UCI del hospital. "La evolución del paciente es la normal para un paciente que estuvo desde las 9 de la mañana en pabellón", aclaró.

Cirugía compleja

El doctor Carlos Martínez Torres, neurocirujano de la Clínica Santa María, explica que las cirugías en el cráneo, que involucran tumores, requieren un equipo acotado, de no más de 7 a 8 personas: el neurocirujano y sus ayudantes (que suelen ser dos) el anestesiólogo, la enfermera, la arsenalera y la pabellonera.

En el pabellón, agrega el médico, también suele haber una serie de máquinas que ocupan baterías de respaldo, como los monitores de signos vitales, y otros instrumentos, que habitualmente están conectados a la electricidad. Por ejemplo, el aspirador ultrasónico, que ayuda a sacar un tumor, aspirándolo y, al mismo tiempo, triturándolo con ultrasonido.

"Dependiendo del tumor, las operaciones pueden durar hasta 10 0 15 horas, pero lo habitual es que duren entre 4 a 5 horas. La operación del Barros Luco debió haber sido muy compleja, por algo llevaba hartas horas. En ese sentido mientras más compleja es la operación, más aparatos y más gente hay en el pabellón, porque cada aparato lo controla alguien", ilustra.

Para optimizar el espacio en el suelo del pabellón, agrega el neurocirujano, lo que se hace es colgar todas las máquinas que se puedan. Los monitoreos anestésicos, por ejemplo, suelen estar colgando. Lo mismo la luz que ilumina el pabellón, que cuelga del techo. El microscopio, agrega, también cuenta con una base alargable, de forma que el espacio sea lo más aprovechado posible.

-¿Por qué son tan largas estas cirugías, doctor?
-La gente suele referirse a tantas horas de operación, pero los cirujanos no están todas las horas operando. Esto es un acto quirúrgico que empieza con la anestesia, que a veces demora una hora o dos, después de eso es cuando nosotros agarramos recién el cuchillo si el paciente ya está sobre la mesa. También hay que fijar la cabeza, entonces uno recién empieza a operar recién a las dos o tres horas después de entrar al pabellón.

"Dependiendo del tumor, las operaciones pueden durar hasta 10 0 15 horas"

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