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Maka Pinto vende helados en su casa

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Maka Pinto vende helados en su casa
"Cuando eres mamá y tienes familia debes buscar la forma de hacer dinero. Tuve que pedir un préstamo para comprar la máquina de helados y ahora me dijeron que tenía selectivo para ir a la Copa del mundo. Está todo cuesta abajo", cuenta la gimnasta de 31 años Makarena Pinto.

La deportista mantiene las clases que imparte en la Universidad Andrés Bello, pero por el estallido social comenzó a cerrar temprano. "Recién en diciembre pudimos retomar, pero en un horario más temprano y muchas no podían. El mes pasado fueron 11 alumnas y yo contaba siempre con 50", cuenta.

El 18 de octubre se paralizó el país. El Centro de Alto Rendimiento abría y cerraba intermitentemente. Ella debió suspender las clases de su escuela de gimnasia y también pararon las de educación física que daba en dos colegios.

"¿Me puedes esperar unos minutitos?", dice antes de salir a atender a un vecino que quería comprar un helado para capear los 31 grados de este jueves en Lampa, comuna en la que vive Makarena.

"Pedí un crédito y me compré una máquina para hacer helados y venderles a mis vecinos. Pensé que es algo que se vende harto ahora que es verano y así nació. Mi familia y mis vecinos me apoyaron, me dijeron que era una buena idea", comenta.

La máquina de helados que tiene cuesta $ 1.059.100. La rellena con sabores de vainilla, chocolate y frutilla, pero los alterna a veces con mora crema y aliados. La tiene hace una semana y ya se hizo experta haciendo el conito perfecto. Los vende a $ 600, $ 800 y a $ 1.000 el más grande, que viene en vasito.

-¿Le costó aprender a usarla?
-No tanto. Cuando la compré me hicieron una capacitación y al principio igual me costaba un poco, pero es pura práctica.

-¿Qué se vende más?
-Los clásicos. Vainilla, chocolate y frutilla.

-¿Cómo reaccionó su hijo cuando vio una máquina de helados en su propia casa?
-Fue como un sueño para él. Agustín quiere comer helado todo el día, así que hemos tenido un par de peleas por eso. Igual le doy un poco jajajá.

-Le ha ido bien entonces.
Sí, me gusta. A futuro me gustaría colocar un food truck , porque me encanta el café y todas esas cosas. Me gustaría tener un carrito en un lugar fijo y que alguien lo atendiera, porque por tiempo yo no puedo.

-¿Y una cafetería?
-Más adelante, cuando me retire.

-Imagino que falta mucho para eso.
-Sí, de hecho estoy preparándome para el circuito de la Copa Mundial de gimnasia artística, que se realizará a fines de febrero. Hace poco me enteré que el próximo jueves tengo selectivo, porque se le costeará el viaje a una sola deportista. Somos dos saltadoras: Franchesca Santi y yo. La que saca más puntaje es la que va.

-¿Cómo lo hace para entrenar y trabajar?
-Generalmente me levanto a las 6.30 y salgo de mi casa a las 7.15 para alcanzar a llegar a las 8.30 al CAR y entreno hasta las 11.30. Después tomo el auto y hago clases en dos colegios de 1.20 a 5.15. Luego me voy a mi escuela y vuelvo a mi casa tipo 22.00.

Salto de la muerte

Makarena Pinto a sus 31 años es la única gimnasta de la selección nacional que puede hacer una de las acrobacias de salto más complicadas, conocida como "salto de la muerte". Consiste en un handvolt (vuelta hacia adelante apoyando las manos sobre el caballete impulsando el cuerpo hacia arriba) y dos mortales hacia adelante (el deportista rota alrededor de su plano medio, moviendo sus pies por encima de su cabeza). "Es complicado porque tiene mucho riesgo de lesiones. Es un salto que necesita mucha fuerza y potencia y a la vez tiene que ser muy técnico porque cualquier detallito de puede sacar del eje y se puede sufrir alguna caída o lesión", explica la deportista.

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