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Karin Yanine relata su amor maduro a los 56 años
Con dos matrimonios, uno de 12 y otro de 17 años (con el locutor Rolando Ramos) y 9 años posteriores de soltería, Karin Yanine creía imposible que apareciera alguien que cumpliera con todos los requisitos que necesita en este período de su vida. Ya había cerrado las puertas a las citas fallidas hasta que hace seis meses, a los 56 años, dijo: "Bueno, la última, pero nada más". Efectivamente fue la última.

Su cuñada le dijo que le quería presentar a alguien y que fueran todos a comer. "Me volvió tan loca con que fuera que le dije que sí, pero que iba a poner unas condiciones: como que yo ponía hora, el día y el lugar, me iba sola, no quería que me dijeran ni cómo se llamaba, la edad, ni que me enviaran fotos. Y que a él no le dijeran ni mi nombre de pila, menos fotos".

A eso de las 22 horas llegó al restaurante Étnico (Alonso de Córdova), su lugar favorito y, aclara, "cerca de la casa porque si el gallo era una lata, me tomaba una champañita y me iba a mi casa".

Ahí la esperaba su cuñada, su hermano y Fernando Ercoli, el hombre que era su cita. "Me senté al lado de ella y comenzamos a conversar. Nos contamos la vida y teníamos muchas coincidencias: hacemos ciclismo, deporte, ella iba hace 16 años y yo 12 al mismo gimnasio (Balthus, donde Karin hace clases de yoga), teníamos una cantidad impresionante de amigos en común y nunca nos habíamos topado. Nos olvidamos de la cuñada de ella y el hermano y luego la fui a dejar a su casa", cuenta el ingeniero mecánico de 60 años.

Cada uno sacó sus conclusiones de esa cita. Para la locutora de radio ADN, deportista y creadora del team @correportuvida.cl: "No lo saqué ni lo metí en la friendzone. Me gustó, tampoco me hice ninguna expectativa. De hecho, cuando mi cuñada me escribió le dije no creo que pase nada ". Fernando también quedó con su impresión: "Me cayó súper bien, encontré increíble que tuviéramos tantas cosas en común. Además de lo estupenda que es. Y me encantó que no fumara, requisito importante para mí".

En vista de que Karin y Fernando siguieron comunicándose por WhatsApp, a la cuñada celestina se le ocurrió juntarlos otra vez en un asado. "Esa noche terminamos bailando todos en la (discoteca) Eve y caché que le gustaba bailar igual que a mí. Hablamos de nuestras hijas y ya había onda. Esa noche me dio un pequeño beso en la puerta de mi casa cuando me fue a dejar; algo muy tranquilo", cuenta Karin.

Fernando recuerda que "había mucha química al bailar. Me gustaba Karin. Al irnos le tomé la mano en una escalera para que no se cayera y de ahí no le solté más la mano. En el auto nos fuimos de la mano. Fue todo muy fluido y ahí todo es historia".

Yanine esperó tres meses antes de invitarlo a su casa y cuando lo hizo fue para presentarle a sus hijas, Phoebe (27), Fedora (24) y Gala (17) y Fernando a la de él de 31 años: "Hace nueve años que a mi casa no entraba un hombre, nunca presenté a nadie. Esa vez hicimos un asado y descubrimos que su hija que es sicóloga trabaja en el mismo hospital que mi Phoebe que es doctora también. Se llevaron súper bien".

-O sea, ¿ya está pololeando?
-Después de ese asado me pidió pololeo. Casi me morí porque pololeo formal como de los 14 años que no me pedían. Terminé casada dos veces y no recuerdo que me hayan pedido pololeo, así que te lo pidan a los 56, con comida y champaña, es súper emocionante.

-¿Por qué Fernando la conquistó, Karin?
-Es un hombre resuelto, bueno para reírse, que es buena persona, porque yo vi como trataba a la gente desde el inicio. No tiene rollos, es maduro. Fernando tiene 60, yo tengo 56, me queda perfecto, es no salir más con gallos más jóvenes que tienen rollos. Fernando me hizo sentir muy cómoda. Me siento libre a su lado.

-¿Cómo se vive este amor maduro?
-Es maravilloso porque el amor maduro es un día a la vez. Estoy aprendiendo a dejarme querer. Se vive mucho más tranquilo, se disfruta de una sonrisa, de una tomada de mano, de un rico abrazo, de una rica conversación. Como decimos nosotros: de lo bueno, mucho. Lo pasamos muy bien.

Fernando, por su lado, piensa igual: "Se vive con mucha madurez en el sentido en que nos respetamos nuestros espacios, pese a que hacemos muchas cosas en común. Aunque vivimos el día a día, si lo pienso, a mis 60, me gustaría que ella fuera la persona que permaneciera en el tiempo en mi vida".

"Me gustaría que ella fuera la persona que permaneciera en el tiempo en mi vida"

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