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Santiago abrió una cuenta de ahorro de agua en el embalse El Yeso
Las cifras no mienten. Tras 11 años con precipitaciones bajo lo normal y un 2019 que pasará a la historia como el año más seco desde que se tiene registro, el ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno confiesa que "no sería responsable" descartar un eventual racionamiento de agua potable para Santiago. Precisamente para evitarlo, ya está en marcha un amplio plan de mitigación, que incluye la perforación de 70 pozos y la apertura de una "cuenta de ahorro" en el embalse El Yeso.

"En Santiago ha llovido un 20% del promedio histórico y la mitad de lo que precipitó el año pasado, lo que se traduce en que los dos ríos que abastecen la capital, que son el Mapocho y el Maipo, estén con apenas un 10% y un 30 de su caudal promedio, respectivamente", explica el secretario de Estado.

-¿Qué le responde a quienes piensan que no se prioriza el consumo humano al industrial o agrario?
-Eso pasa porque la gente confunde la situación normal, con una de emergencia. Normalmente la distribución de agua se hace de acuerdo a los derechos de agua de cada cual. Cuando hay un decreto de escasez, se privilegia siempre el consumo humano y es el Estado, a través de la Dirección General de Aguas, quien distribuye el recurso hídrico, en caso de ser necesario. Hoy hay 120 comunas en esa situación.

-¿Hay algo que podemos hacer en el corto plazo?
-Sí, dado que los estudios y permisos para construir un embalse toman como promedio unos 14 años, alargables hasta 20, estamos trabajando en algo más rápido y de menor impacto ambiental. Me refiero a la infiltración de acuíferos, que consiste en rellenar desde la superficie napas naturales subterráneos. Eso se hace con agua de ríos, la que se almacena naturalmente hasta que se saca a través de pozos con bombas. Es de muy poca inversión y alta eficiencia.

-¿Qué tan crítica es la situación actual?
-La situación se ha vuelto cada vez más difícil, por lo que pensamos que vamos a pasar el verano justos, por lo que ya adelantamos obras como perforación de pozos y la ampliación de la planta de agua potable del parque Padre Hurtado.

-¿Estamos garantizados para el 2021?
-Para estar garantizados tenemos que hacer las obras dentro de los plazos. Tenemos que planificarnos para un clima más seco y con menores lluvias. Además para los próximos cinco años hay 700 millones de dólares para obras de agua potable y tratamiento de aguas servidas. También se incluyen plantas desaladoras y una multitud de inversiones del sector privado. El Estado se encargará de que se cumplan los desarrollos necesarios.

-¿En qué influye que se interconecten las matrices de las sanitarias que abastecen Santiago?
-En general cada empresa sanitaria tiene su propio sistema para procesar el agua potable, al igual que una zona determinada donde ofrecer su servicio. En el caso de Santiago Aguas Andinas, Aguas Cordillera y Manquehue, son todas del mismo dueño, por lo que esperamos que cuando a una le sobre agua, la bombee donde haga falta. Eso mejorará el abastecimiento general.

-¿Cuál es la ciudad más expuestas al racionamiento?
-Las ciudades más afectadas son Santiago y Valparaíso. Ambas se alimentan de ríos, pero también reciben aportes de embalses. En el caso de la capital, el embalse El Yeso está a un 27% de su capacidad. En un año normal debería estar mucho más lleno, por eso ya lo cerramos para partir el próximo año con más agua para afrontar momentos complejos. Ahí tenemos como una "cuenta de ahorro". Por ahora no estamos usando agua para la ciudad, para aumentar su volumen. Como dato hay que considerar que Santiago ocupa unos 600 millones de metros cúbicos anuales para atender a más de seis millones de personas. El agua para Santiago se saca, principalmente, de los ríos Maipo y Mapocho.

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