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Preferí ser realista con mis hijos y mi familia y me despedí de ellos

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Preferí ser realista con mis hijos y mi familia y me despedí de ellos
Una tarde de fines de julio al diputado Tucapel Jiménez (PPD) tuvieron que llevarlo a a enfermería del Congreso porque casi se desmaya. Se sentía cansado, sin saber a qué atribuir esa falta de energía Al día siguiente volvió a la pega porque en la comisión de Trabajo de la Cámara se debía votar el proyecto que busca rebajar la jornada laboral a 40 horas semanales, más la tramitación de la reforma a las pensiones.

En plena comisión, Tucapel Jiménez tomó la palabra, pero no para argumentar, sino para pedir permiso porque se sentía mal y quería salir de la sala. La sensación de cansancio volvió, sumado a malestares que, según relata, son similares a un resfrío común. "Me fui a mi casa en Santiago y estuve los tres días siguientes en reposo al cuidado de mi esposa e hijos. Hasta que cuatro días después, y luego de pasar la noche con fiebre, mis hijos (su esposa no estaba) me llevaron al hospital". El diputado llegó a urgencias, pálido, con los labios morados y el pulso muy bajo.

Diagnóstico crítico

Tras varios exámenes, los médicos le dijeron que padecía de endocarditis bacteriana, un tipo de infección que se produce en las válvulas y el revestimiento interior del corazón; son bacterias que ingresan a través de la sangre.

El cuadro es poco frecuente, pero de alto riesgo para la vida del paciente. En el caso del diputado, tenía como complicación que él tiene un marcapasos. "La infectóloga me dijo que la bacteria entró por a piel", relata, como parte de un diagnóstico inicial poco alentador: debían operarlo a corazón abierto para limpiar la zona, sin éxito garantizado. "El doctor me dijo que tenía que abrirme el pecho para limpiar el corazón, pero la bacteria podía irse al marcapasos". En enero de 2018 Tucapel Jiménez ya había sido operado a corazón abierto.

Aislado en la clínica

Con el diagnóstico de primera instancia, Jiménez se fue a la Clínica Santa María porque allí atendía su cardiólogo de cabecera, "quien me dijo que haría todo lo posible por eliminar la bacteria con antibióticos, sin cirugía". Y así fue. Un mes estuvo internado, aislado, sin visitas, con antibióticos a la vena. "Me estaba volviendo un poco loco, no podía ver a nadie porque mis defensas estaban muy bajas y corría riesgo de contraer otra infección". El tratamiento continuó en casa por dos semanas. Una enfermera iba mañana y tarde a inyectarle sus medicamentos.

Como paréntesis, el político recuerda que, por indicación médica, debido a su marcapasos, cada vez que debía realizarse un procedimiento que podía provocarle lesiones, como un tratamiento odontológico, tenía que tomar antibióticos una hora antes y hora después. "Yo lo hacia, pero recordé que me habían hecho una endoscopia y quizás ahí pudo entrar la bacteria. Por eso ahora deberé tomar antibióticos cada vez que me haga cualquier tipo de procedimiento".

"Realista"

"Fue un periodo bien difícil en el que mi estado anímico decayó. Anduve un poco depresivo. Como el cuadro era de mucho riesgo preferí ser realista con mis hijos y mi familia y me despedí de ellos, traté de prepararlos por si no pasaba la operación", rememora sobre sus momentos más complicados. "Mi familia me quitó el celular, me restringió internet y el ver noticias, para que me concentrara solo en mi recuperación. Me entretenía leyendo y viendo series", relata.

Su casi único contacto con el trabajo fue "cuando un par de colegas me preguntaron si podía volver (al Parlamento) para votar la interpelacióna la ministra Marcela Cubillos, pero estaba muy débil. En mi convalecencia me llamó el Presidente Piñera, no somos amigos, pero igual tuvo un bonito gesto que agradezco. Me llamaron también colegas diputados y varios ministros", agrega.

El regreso

Hoy Tucapel comenta que ya está con fuerzas para volver a trabajar. Deberá controlarse cada tres semanas porque la bacteria puede estar dormida. "No puedo cantar victoria hasta dentro de un año. El lunes me dan de alta oficialmente y el martes vuelvo al Congreso para votar el proyecto de las 40 horas y pensiones, que me interesan mucho", cuenta, aunque reconoce que siente un leve temor a enfrentar lugares con mucha gente, "porque aún no se sabe cómo entró la bacteria a mi cuerpo. Pudo haber sido durante un examen médico, una pequeña herida que uno se hace en el día a día, cosas así'

Como muchos enfermos delicados, y a riesgo de sonar cliché, remata: "Antes lo planificaba todo, ahora vivo las cosas como vengan. Vuelvo con el mejor ánimo porque siento que la vida me dio otra oportunidad. Siempre hay que mirar las cosas con optimismo. No es mi intención estar en modo víctima, di esta entrevista para hacer una reflexión sobre las oportunidades que te da la vida. Y, si se me permite, me gustaría finalizar con un humilde consejo a quienes están enfermos: no se metan a internet porque salen las cosas más terribles sobre la enfermedad que padeces. Eso, lejos de ayudar, te deprime".

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