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En solo dos años lograron facturar US$2 millones
Mucho antes de llegar a facturar el monto que anuncia el titular de esta nota, los socios de Montañita Restobar, Alejandro Berrios y Eduardo González, tuvieron que apelar al ingenio y, sobre todo, a las tarjetas de crédito. "Para poder comprar el derecho a llave de nuestro primer local necesitábamos 70 millones de pesos. Como no los teníamos, tuvimos que convencer a la dueña de que el proyecto generaría ingresos pronto. Ella confió en nosotros y solo nos pidió un pequeño pie que cubrimos con el cupo de nuestras tarjetas", recuerda González.

Hoy, apenas dos años después, Montañita Restobar cuenta con tres locales, en Puente Alto, La Florida y Peñalolén, una discoteque en el sector de Las Vizcachas, camino al Cajón del Maipo, y una marca de cerveza propia. ¿Su nicho? "Nuestro público es de todas las edades, desde veinteañeros hasta gente de más de 50, ya que ponemos música de todas las épocas y tenemos una carta de comida y tragos muy variada" , apunta Berrios.

Para conseguir esa expansión tan rápida, la dupla de emprendedores aplicó una estrategia poco convencional para un negocio que partió, literalmente, con cero peso: apostar siempre en grande. Lo primero fue idear una estrategia publicitaria masiva. "Desde un comienzo fuimos de la idea de que antes de generar ingresos para el bolsillo había que posicionar la marca Montañita Restobar. Para eso debíamos invertir muy fuerte en publicidad y marketing, pero no como una pyme.

Desde el segundo mes de operaciones desarrollamos campañas publicitarias como si fuéramos una multitienda. Publicamos gigantografías en vía pública, invertimos en marketing digital, regalamos vuelos en helicóptero y auspiciamos equipos de básquetbol, tenis-playa y futsal. Si no hubiéramos visto la publicidad como una inversión más que como un gasto, quizás nunca hubiésemos llegado a facturar tanto", comenta González.

Otra clave fue asumir sin complejos sus falencias de base. "Ninguno de los dos cuenta con estudios superiores. Eso puede sonar poco relevante hoy en día, porque está lleno de emprendedores que inician sus negocios Sin estudios, pero en algún momento te pasa la cuenta", comenta Berríos. "Desde manejar una planilla Excel hasta tomar una decisión en el ámbito laboral, todo te perjudica cuando no eres profesional.

Los primeros seis meses éramos como un circo pobre, Alejandro y yo las hacíamos todas. Pero con el tiempo te das cuenta de que necesitas incorporar profesionales capacitados en los distintos ámbitos en que tienes deficiencias. En nuestro caso, en temas de recursos humanos, comerciales y legales", afirma González.

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