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Cuatro testigos relatan el bombazo en la comisaría de Huechuraba
Cerca de las 1 de la tarde de este jueves, una funcionaria de Correos de Chile llegó hasta la 540°Comisaría de Huechuraba con un paquete a nombre del mayor Manuel Guzmán. A los minutos, la correspondencia explotó al interior de la unidad policial. Ocho carabineros resultaron heridos. Dos vendedoras del sector, una mujer que volvía de una consulta médica y una vecina que hacía fila en el banco describen el momento.

"Les hicimos señas"

"Estaba en la entrada del banco esperando un número cuando sentí un estruendo tan fuerte que los ventanales se menearon. Pensamos que era una micro que había chocado o que se le había reventado un neumático. Pero era la comisaría. Así que crucé la calle y entré. Estaban los carabineros heridos en todo su cuerpo. Adentro hay un ventanal de vidrio que se hizo pedazos. Por las ventanas del tercer piso se asomaron algunos carabineros que no sabían lo que había pasado. Miraban para todos lados y no entendían. Nosotros, desde abajo, les hacíamos señas y les gritábamos que bajaran al primer piso, donde ocurrió la explosión" (Andrea Castillo, funcionaria de un jardín infantil). "Una carabinera lloraba"
"Pensé que había sido una explosión por culpa de alguna fuga de gas. Como trabajo al frente de la comisaría, miré hacia allá y sakía humo de adentro. Al tiro los carabineros empezarona correr. Se veían aterrorizados. Desesperados. Una carabinera lloraba. Iba con otra señora corriendo hacia el Cesfam, que queda a menos de una cuadra. Luego llegaron como cuatro patrullas y se llevaron a los heridos en ellas" (Ángela Fuentes, vendedora). "La niña de Correos de Chile nos compra frutos secos" 

"Las carabineras, las paquitas, corrieron hacia el Cesfam. Una iba llorando. Cuando mi hijo me mostró la foto de la persona que trajo el paquete, no lo podía creer. Con mi hijo la conocemos. Ella trabaja en Correos de Chile y siempre viene a dejar correspondencia al municipio o al juzgado. Es una persona muy amable. Siempre nos pregunta cómo estamos y nos compra frutos secos. Luego le pregunté a la guardia de la biblioteca municipal si la había visto: ella me contó que la niña había pasado al baño, pero sin el paquete" (María Solís, vendedora).

"Ayudé a afirmar la camilla" 

"A las 12 del día tenía hora con el sicólogo del Sapu. Justo cuando salía del consultorio me encuentro de frente con todo el alboroto. Un furgón de Carabineros llegó tocando la sirena y se estacionó muy rápido. Un policía se bajó y gritó pidiendo una camilla. Vi cuando bajaron al carabinero herido: estaba muy mal. Ayudé a afirmar la camilla y le tomé la cabeza al señor, porque los otros policías estaban muy desesperados. Seguramente querían ayudar a su compañero, pero iba muy mal. Fue impactante. Luego vi llegar otra patrulla con otro carabinero herido. También estaba mal. Pálido. Todo era un caos" (Carmen Gallegos, dueña de casa).

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